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domingo, 26 de diciembre de 2010

Editame la vida "plis"

¿Cómo escribir lo que viví en NYC? ¿Cómo lo cuento, cómo lo describo? 

Cuando lo cierto es que todavía estoy ahí, parada en la puerta del edificio que fue mi casa durante esos días o sientiendo el frío otoñal en mi cara que me dejó impresas las ganas -aunque no me guste la estación-  de vivir un invierno neoyorkino.

Hoy estoy aburrida, son las 12:46 AM y no puedo dormir porque pienso que este estado es un indicio de que mis próximos dos meses van a transcurrir del mismo modo. 
No tengo ganas de escribir, ni de leer y a veces no tengo ganas de pensar pero no puedo evitarlo y lo hago y la mayoría de las veces mis pensamientos son recientes recuerdos de una ciudad que amé desde el primer minuto en el que bajé del avión porque así como anuncié en anteriores posteos, en New York me sentí parte de la ciudad.

Escribo, me lo pidieron y aunque no quiera, lo hago. No puedo no contar lo que fue estar allá, hacer mi viaje.
Estoy sentada con la netbook que me traje de la Gran Manzana, el calor hizo que durmiera una siesta y ahora no tengo sueño. Hablo con algunas personas y escucho musica. Veo algo que no quiero ver y mi mente -aunque esta cansada- no para de armar locas historias tan solo con leer un nombre, aun asì me rehuso a borrar algunas fotos.
Es tan vacío mi relato y al mismo tiempo lo siento tan solemne. Me habla un amigo, no le respondo porque aunque no quiera, a veces no puedo contra mi moral y me jode lo que hace entonces para no responderle mal, directamente no le contesto pero es tarde, pensé esto después de haberlo mandado al carajo.  

Entonces me habla alguien que me gusta y solo ese simple detalle me pone contenta. El me gusta pero es muy cómodo y eso me aburre. No quiero hablar a través de una computadora y a tantos metros de distancia, quiero verlo, que me enseñe a usar la cámara de fotos nueva y que me bese. Nada más.

"New York es cinematográfico..." así inicio mi monólogo cuando me preguntan por la experiencia. A veces cambio el orden del relato y acomodo a mi antojo las cosas que me gusta contar y destacar pero el comienzo siempre es el mismo. Y continúo: "te sentís parte de una película, un personaje más..." y es así, NYC es solitaria, la gente que vive allá esta sola y no se sienta a tomar el café. Lo llaman "take away", se bebe mientras se camina o se lo toma sentado frente a un escritorio. En mi caso, mi asiento fue un banco frente a una hermosa fuente luminosa de agua danzarina que adorna una de las tantas plazas que hay en la ciudad, en este caso fue en el escenario del Lincoln Center, lugar lindo si los hay. 

Pero de repente... ¡Que  pintorescos, reales y cotidianos se vuelven algunos rincones con solo caminar una cuadra, doblar en una esquina y sumergirse en "Little Italy". Fantasié y elegí un departamento bohemio en esa zona, exactamente en la 6ta avenida y calle Prince. Y me imeginé ahí, compartiendo charlas y comidas con amigos y con amor.
Cómo me alegró fotografiar una antigua panadería ubicada en la calle Spring, porque primero la encontré en una postal que compre en el Central Park y paseando mientras conversaba y tomaba un chocolate caliente con una de mis amigas me detuve un instante y fue como si ese lugar hubiera cobrado vida solo para mí. 

Que año de encuentros el mío.
Encontré lugares, me encontré casualmente personas, también momentos y revelaciones. De algunos, de los que pude tomé fotografías, otros estan archivados y de a momentos los uso para refrescar mi memoria, para reflexionar también pero nunca para quedarme en el pasado; prefiero rehacer recuerdos con nuevas memorias; de todas maneras  "todo eso" me hizo feliz porque me encontré a mi misma y me reconocí.

Qué puedo decir, a New York voy a volver probablemente, cuando sienta que no puedo pasar un momento más sin recorrer la 5ta Avenida, perderme en el Central Park, caminar por las calles desiertas de Harlem, viajar en tren y atravesar Brooklyn, ver desde cualquier vereda del barrio chino las ventanas de los departamentos que se agrupan, históricos, uno al lado del otro e intentar espiar e imaginarme una película entera con sus protagonistas, sus antagonistas, sus escenarios, sus conflictos y resoluciones; es que a veces es tan importante y tanto más satisfactorio ponerse en el lugar de testigo, de espectador. Descentrarse, correrse a un costado y analizar lo que sucede. Probablemente la reflexión sea mucho más fiel y fructífera. 

Que la vida es como el juego del cubo mágico, que difícil es que todas las piezas del mismo color queden agrupadas a cada lado. Lo valioso es arriesgarse, ser valiente y lograr que ese orden estricto se rompa y cada lado quede pintado de varios colores. Porque como dice John Lennon: "la vida es lo que te sucede mientras estás ocupadO haciendo otros planes". 
Por tal motivo deseo que los colores de mi vida siempre esten mezclados, no por caos o por desorden sino por el disfrute de que la vida me sorprenda día a día con hechos, emociones... con vida.




feLiZ 2011.

domingo, 24 de octubre de 2010

I ♥ NY

Mañana a las 7:45 AM estaré volando hacia la ciudad que me quita el sueño, la que de tanto ver retratada en películas buenas, mediocres o malas me convenció de que tengo que estar ahí mismo, "viviendola" ahora, en este momento. 

No era antes y después... veremos. Pero ya no podía esperar más tiempo.

Me voy. Me llevo varias cosas muchas de ellas necesarias para estar allá. Otras seguramente de lo más innecesarias. Pero lo que no dejo por nada del mundo, son los saludos, los buenos deseos, la alegría y los nervios que los otros (amigos, familia) sienten por mi viaje a pesar de no hacerlo conmigo, ese modo de compartir me llena de felicidad.


Me quedo con la frase de una amiga, Laura que en otras palabras me dijo: "Sos New York".

Así me siento ahora, parte de la ciudad que me espera... ella me espera a mí.

Nos leeremos a la vuelta. Besos a todos.






lunes, 18 de octubre de 2010

Cap. II: el que quiere Celeste...

Fue el día de la madre y de la familia. Por lo tanto elijo escribir esto y dedicarselo a mi mamá, la NO ansiedad por mi viaje a NYC (que pronto va a aparecer, te espero querida ansiedadad) no me permite escribir al respecto de eso.

Y prefiero hablar de mi madre, un personaje, una genia. Mi mamá debería haber sido tantas cosas, agradezco que cada día me regale algo de eso y que nunca haya dejado de ser mi mamá.


No es lo mejor que puedo escribir para retratarla, pero lo iré haciendo de a poco, porque Celeste es de esas personas que no tienen desperdicio.

Mamá que me hiciste llorar y que me hiciste reír, hoy me haces llorar de risa y te amo por eso y por tantas otras cosas más. Feliz día!







Cuando era chica (y ahora también) solía preguntar muchas cosas, generalmente cosas como: ¿dónde está?, ¿a dónde fue?, ¿qué pasaría si...?

Y casi siempre se lo preguntaba a mi mamá.

Vicky: "Mamá, ¿dónde está papá?
Celeste: "Se fue"
Vicky: "¿A dónde?"
Celeste: "A donde cagó el conde"

Y en mi mente aparecía un tipo vestido de negro, medio escondido que bajaba por un monte y luego desaparecía. Era el Conde Drácula que iba a cagar, de eso estaba segura.

sábado, 18 de septiembre de 2010

"... también pasa el león ..."

Cuando naciste yo comenzaba primer grado en el colegio y cuando a vos te tocó iniciar la escuela yo ya estaba terminando, pensando en un viaje de egresados a Córdoba con mis compañeros que nunca logramos concretar.
No sé si vos viajaste a los 12 años para esas tierras pero para ese entonces yo ya había viajado en avión a Bariloche, allá había visto por primera vez en vivo a Los Piojos y estaba en plena preparación para mi fiesta de egresados que ocurrió en medio de saqueos y "toque de queda", fue la fiesta más breve de la historia.
Y cuando vine a vivir a Buenos Aires, vos recién empezabas a conocer gente nueva del secundario o polimodal porque no sé cuál te tocó hacer. Cinco años de colegio que dan en total 18 para vos para mí 23. Para ese entonces, ya había sufrido varias decepciones amorosas, había tenido varias experiencias laborales y estaba terminando mi segunda carrera en la facu.
Vos empezaste lo mismo que estudié yo y cursabas muy cerca de mi casa pero te aburriste, o no te gustaban las materias y los profesores o me atrevo a decir que en ese momento y hasta hoy, no sabés qué querés en muchos aspectos de tu vida. Luego empezaste a laburar en el mismo lugar que yo pero aun así no nos conocimos hasta que nos juntó una fiesta de la que no me acuerdo casi nada, excepto el final y vos ya te habías ido. 
Pero eso fue el inicio y recuerdo cada detalle a partir de ese entonces, y los tengo guardados en mi memoria y no los cambio por nada pero están archivados en una "carpetita" con un rótulo especial para que no vuelva todo el tiempo a abrirla y querer ver el contenido y vivir de eso y quedarme como dormida en esa sensación de bienestar.

Todo lo anteriormente escrito, me lo contaste con más detalles, con nombres, con lugares, con fotos y lo ejemplificaste y me diste tus razones por las cuales hiciste o no algunas cosas y te escuché siempre y me encantó conocerte...
Pero hoy sé varias cosas; que te sentiste seguro y te diste cuenta que yo era real y cuando digo real, no es por sentirme especial, significa que me volví cotidiana y libre, no de libertad de disponibilidad, confiada no porque me lleve el mundo por delante y crea en mí, sino porque estaba segura de la relación.
Pero hoy entiendo, que cumplís 21 años y que me tengo que conformar con todo lo que me dijiste y las razones que me diste por las que no querés seguir compartiendo cosas conmigo. Que no recuerdo muy bien todas las conversaciones acerca de eso pero me quedo con una de tus frases, ni las más acertada, ni la que más me alivió, ni los "te quiero", claro... me quedo con: "quiero otras cosas".

Entonces y aunque no lo leas: Feliz cumpleaños, ojalá todas esas cosas que querés primero sepas cuáles son; consigas hacerlas, cumplirlas, lograrlas que sean infinitas y te formen como persona y te hagan más hombre; que hoy sé que a pesar de todo eso, nunca me vas a alcanzar, siempre vamos a estar en distintas etapas de nuestra vida. 

jueves, 2 de septiembre de 2010

"...pasa el elefante..."

Un viernes.

te crucé, intenté que no sucediera pero te crucé al final del día. y miento porque primero te vi, más temprano te vi de lejos y te extrañé.
Cuando te crucé, primero escuché tu voz, me adelantó tu presencia. y sentí miedo, sentí DESAPARECER.  
Ni te miré porque me hubiese detenido a saludarte. ¿por qué me hubiese detenido a saludarte si ya no estábamos esperando para caminar juntos hasta la avenida? 
deseé desaparecer o ser otra persona.
Y caminé sola y me mordí los labios para no llorar.
Y llegué hasta la avenida y esperé.

"Ya no quiero verte"  - pensé

Ya no quiero acordarme porque si no podemos estar. Entonces quiero que desaparezcas vos.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Pasala y que no vuelva

Seguro todos recordarán del colegio, de los amigos, de la infancia, de la edad del pavo; un juego que jugábamos todos, nadie ganaba o perdía, no había equipos ni reglas. Consistía en pasar algo, en general y entre los más grandes era un golpe en alguna parte del cuerpo acompañado de un histérico y risueño: "pasala y que no vuelvaaa", lo que indicaba que ese mismo golpe, ese mismo mensaje se lo tenías que pasar a otra persona, si te lo quedabas no perdías pero el juego llegaba a su fin.
Si el juego era entre los más chicos el mensaje iba en papel, generalmente el "pasala y que no vuelva" era una frase ridícula escrita a mano en un papel arrugado que solo tenía como fin distraer al otro y tal vez provocar su risa en alguna clase silenciosa del colegio.

Pero ahora, cuando me acordé de esto, además de sentir un poco de nostalgia, pensé en el hecho de PASAR en el sentido de VIVIR. Y me repetí un par de veces, "pasala y que no vuelva"... "vivila y que no vuelva". Pero además pensé: "pasala" de "atravesala", atravesar la situación y seguir adelante y ahí encontré el "que no vuelva".


Para graficar la frase es algo muy simple, así: una persona que camina por una calle cualquiera y tiene que sortear obstáculos, algunos más difíciles que otros pero al final todos (no importa cuántos sean) quedan atrás y la persona mira y entiende que pasó, que atravesó el camino y que no vuelve, por lo menos por ahora no.

En cuestión de relaciones pienso que es válido pensar así, más que nada cuando uno intenta ubicarse en el lugar de la otra persona, tal vez un amigo al que le toca pasar cierta situación y en algún otro momento, seremos nosotros u otro amigo los que pasemos por una situación con obstáculos que vencer. Lo cierto es que nunca, por más similares que sean esas situaciones van a ser iguales, y jamás vamos a poder ponernos en los zapatos del otro para entender lo que esa persona siente cuando tiene que atravesar esa situación. 
En los intentos por ayudar al otro, escuchamos atentos las historias que nos cuentan. 

Una amiga que en su camino por cortar definitivamente el vínculo con su ex novio de 5 años, sigue saliendo con los amigos y parientes de él y le decís con voz fuerte y decisión: "boluda, ¿por qué hacés eso? salí y divertite pero con otras personas, conocé gente nueva..." y cerramos la conversación, casi con censura con la trillada frase: "yo jamás haría eso su lugar". 
Hay otras amigas, una me cuenta que sale con un tipo que tiene novia y prácticamente la odias por hacer eso y otra vez intentás convencerla: "te estás equivocando, vas a sufrir mucho". Punto y decretás: "yo sé que nunca accedería a una cosa así".

Ojalá todas me respondieran y me cerraran la boca: "Ey Vicky, pasala y que no vuelva". (que te pase y después hablamos)
Porque la verdad es que no puedo ponerme en su lugar y nada es tan seguro y tan definitivo y quizás vos, yo y todos alguna vez pasemos por alguna situación similar pero nunca igual a la que viven los otros, todos.
Porque además no se sufre más o menos, se sufre y punto.  
Ahora me toca a mí. 
Pienso: la paso y que no vuelva. En pleno proceso, pienso que no vuelva

Mi obstáculo mayor es que pensar que las decisiones que toman los demás se pueden cambiar, que hay un truco o una forma mágica para cambiar eso pero ya lo voy a pasar...

martes, 3 de agosto de 2010

El amor es un huevo

Esto lo rescaté hace un par de días de mi espacio del MSN, lo tengo poublicado ahí desde el 30 de julio de 2005. Y quise compartirlo acá después de varios años, pienso lo mismo.  Hoy con 26, antes con 21. No puedo evitarlo, las fechas y el paso del tiempo, me obsesionan. Espero que lo disfruten...
 
 
"Love is an egg"... dice la canción en mi mente y continua hablando de nubes y amores no correspondidos pero yo  me quedo pensando en la primera y simple frase de la canción. Por alguna razón afirma con tanta seguridad que algo tan grande  y a la vez tan abstracto es exactamente igual a un huevo (es como decir que la biblia y el calefón se parecen... ja).
Entonces pense y llegue a la conclusión de que el amor es un huevo y no dos o una docena entera de huevos, por la simple razón de que cuando el amor (y no el corazón) se rompe suena exactamente igual a cuando un huevo se rompe.
 
 

Algo tan grande, poderoso, inevitable que puede ser verdadero o no y que hace doler suena igual a un huevo al romperse.

Oh, el amor... tan irremediablemente destructible...

jueves, 22 de julio de 2010

Encontré una razón

Oh, Sí creo
en todas las cosas que dices,
que lo que llega es mejor que lo que tenía antes


Y será mejor que vengas, vengas, vengas a mí.
Mejor será que vengas, vengas, vengas a mí.
Será mejor que corras, corras, corras hacia mí...
será mejor que vengas.


Oh, sí creo
en todas las cosas que dices
que lo que llega es mejor que
lo que tenía antes


Será mejor que corras, corras, corras, corras hacia mí.
Será mejor que corras, corras, corras hacia mí.
Será mejor que vengas, vengas, vengas a mí
será mejor que corras.
Cat Power

Será cuestión de entenderlo y ponerlo en práctica...

martes, 22 de junio de 2010

No soy yo, es Vicky

Subir al ascensor del laburo en el 5to piso, para bajar a buscar la comida o al kiosco y apretar desenfrenadamente el botón y que las puertas no se cierren, que entre una compañera de trabajo y te vea apretando el botoncito y la mires y le diga completamente segura y seria: "no funciona" y a pesar de lo que dijiste, sigas apretando frenéticamente. Y ella te pregunte: "Vick, ¿a dónde querés ir? y le digas sin reparo: "a PB" y te mire sin entender qué mierda te pasa y te diga "Pero estás apretando el botón del piso 5" y prácticamente tenga que arrancarte el dedo que casi dejas incrustado en el botón.

Cepillarme los dientes y después darle al enjuague bucal tragarme el líquido al mejor estilo "publicidad de CocaCola" como si en realidad me empinara la botellita de la gaseosa para matar mi sed y realmente creyera que destapando el Colgate Plax "destapo felicidad"...

Ir a la clase de gimnasia con un jogging holgado que solamente uso para el gym y sí, para dormir también, debo admitirlo.  
Estirar a morir y abrir las patas a más no poder. Llegar a mi casa y darme cuenta que el puto pantalón tiene un agujero en el medio del culo del tamaño de la provincia de Buenos Aires y tal vez un poco más. Y recordar que lo usaste varias clases seguidas. Desastre.

Qué luego de cuatro años de estar viviendo en el departamento que comparto con mi hermana. Sigan llamando y preguntando por Beatriz, la ex inquilina y que hace unos días, luego de dos llamados de dos personas distintas, con una diferencia de menos de treinta minutos. Atienda y sin dudarlo diga: "No, Beatriz ya no trabaja acá". Y me empiece a reír como tonta mientras el tipo me seguía preguntando cosas y le corte!

Llamar por teléfono a un amigo después de una fiesta para saber en qué se vuelve a su casa, para básicamente usarlo de remís y que me lleve a mi casa y a mis amigas también. Que me atienda y le diga: "Hola pa" y me empiece a matar de risa y deje esperando al desorientado amigo y que mis amigas me digan: "dale Vicky, hablá!" y le corte!

Tengo problemitas... qué novedad.

martes, 1 de junio de 2010

Cap I: Intro - Celeste

Celeste es mi madre y es capa por muchos motivos, lo que la hace especial es su extrema forma de ser y de relacionarse con otras personas. 

Acá les dejo un par de líneas para retratar a Celeste y los demás. 
Su mejor faceta es la sociable, pero suele hacer este tipo de cosas:

- sin repetir y sin soplar y "sin ponerse colorada"; le dice a un conocido:

"Ay Armando! ¡cómo te gusta agarrar a vos! Sos un toquetón. ¿Sabés qué parecés?
Un pulpo".

Llega a casa y se ríe mientras nos cuenta el episodio a mí y a mi hermana porque al tal Armando le falta un brazo.

Una genia.

PD: Junio, ¿me escuchas? ¿por qué no te vas a la mierda?

lunes, 17 de mayo de 2010

Não acredito!! (no te la creo)

No me gusta criticar a quien o quienes no me quisieron como los quise yo. 
Mentira, sí lo hago pero no con odio ni con tanta fuerza como para gastar con todas mis energías, tengo que reconocer que a veces soy "demasiado buena" o "medio pelotuda".


Pero ¡basta!

Quiero desquitarme y criticar hasta lo más superficial de una persona, quiero ser mala y dejar en evidencia las miserias de algunos, incluso aunque eso me deje en evidencia y quien lea esto piense lo tonta que soy por juntarme con gente de tal tipo...
Es que a veces, o casi siempre ni yo me entiendo, entonces cómo van poder entender los demás por ejemplo la siguiente situación:

Madrugada, casa de Pepo y otra vez el pis que no se aguantaba salir de mi vejiga. Le pido ir al baño y vuelvo a la cocina donde estaba él. Lo encuentro de espaldas a una pequeña ventana que da al patio de su casa justo sobre la mesada. Lo primero que veo es que tiene los pantalones bajos. Me mira y sonríe un poco avergonzado. 

¡Estaba meando la bacha de la cocina! (WTF!!) Lo único que pude decirle fue: "¿Qué estás haciendo sucio?"
Y aún habiendo sido testigo de esa situación, nos fuimos a dormir. 


PD: La imagen es de www.nataliedee.com (sin el Pepo made in Paint by mi y mal) jaja

lunes, 3 de mayo de 2010

La princesa que nada

Me acuerdo que un día, sentados en la vereda de un bar, me hablaste poco y como si nada de repente me dijiste: "¿Sabés a quien te parecés? a una princesa, esa de la película Corazón Valiente".

¿Sabés qué?
Yo te quiero pero no es suficiente, porque te quise más por lo que fuiste pero ahora para mí ya no sos nada. Y tal vez me duela más a mí decírtelo que a vos escucharlo.
Porque siento que a vos no te importa nada lo que lo que pueda decirte y si para mí ahora no sos nada es porque cuando te conocí quedé deslumbrada y ahora te veo y eso que significabas para mí ya no está, ya no sos nada.
Como si fueras una película en otro idioma y sin subtítulos ya no significas nada, de todo el amor que sentía por vos, no quedó nada.
Todavía te quiero un poco porque sos persona, porque los recuerdos todavía existen y al contrario, no me dañan, me dan la razón que de ese joven de veinte años ya no queda nada.
¿A dónde quedó la persona que brillaba?
¿Y la que hablaba de los proyectos, de su carrera, de sus próximos viajes, su vida planeada con una pasión revolucionaria? 
Había revolución en cada una de sus palabras, no solo en su ropa, su sonrisa o su mirada. Todo él era  revolución y ahora, nada. 

Toda la simpleza que te representaba y por la que te elegí ahora nos separa, te volviste básico, así como si nada...
Una película sin sonido para mí, cómo decirte: sos una estructura sin dimensiones.


PD: No podés ser tan ciego, seré princesa ok no fuiste muy original con eso pero la de "Corazón Valiente"? Por favor...
Y metete el "princesa de porcelana" en el ortis. Chau. 

lunes, 19 de abril de 2010

Mañana de sol, bajo por el ascensor y si no me tiro es porque no es estoy de humor

Me acosté temprano para que levantarme a las 8 de la mañana no me resultara taaaaaan difícil. Me dormí al toque pero a las 4 y 17 de la madrugada me desperté con la sensación de que el sueño/pesadilla que acababa de terminar no era un sueño, era de verdad. 
Las peores pesadillas son esas en las que no hay "monstros", sangre, asesinatos, fantasmas, muertes... son esas en las que uno está de protagonista y la pasa tan mal que se la cree porque es tan real que hasta llora o se lamenta. Los demás personajes, situaciones y espacios son tan reales que difícilmente uno puede detenerse en medio del sueño a pensar: "Hey! esto es un sueño así que no me la voy a creer"Yo no puedo lograr eso ni en sueños ni en pesadillas, en fin... me levanté angustiada, fui a la cocina porque tenía la boca seca y me serví el resto de soda que quedaba, desde el borde de un tupper una cucaracha se hacía la pelotuda y me quería hacer creer que estaba muerta, la reventé contra la mesada. Volví a la cama y la verdad es que me costó volver a dormir, no podía dejar de pensar en el malsueño en el que yo lloraba y escuchaba cosas que no quería oír. No pude evitar pensar que aunque fuese un sueño podía llegar a hacerse realidad.
Mi despertador sonó a las 8 en punto, me vestí y me fui, tenía que encontrarme con un tipo para hacerle una entrevista. 
La cita era a las 9, a las 9:02 yo todavía viajaba en el 109. Pero no me preocupé, pensé como una tonta... "va a ser fácil encontrar a un desconocido en una torre de oficinas, ¿qué hago? me pongo un cartelito que diga BUSCO A DANIEL C." Porque el detalle es el siguiente: cuando llegué a mi casa luego del laburo, el día anterior, me di cuenta que me había olvidado de anotar el número de su celu. 
Llegaba tarde y no tenía manera de comunicarme con el señor... ¿para qué fui? Entré al edificio y pregunté por él, ya se había ido. Mientras tanto, no paraba de recibir mensajes de "el pesado". 
El pesado es un tipo que hace una revista cultural para la cual escribo sobre cine.
Por supuesto que no le respondí ni un mensaje hasta que no llegué a la oficina. 
Camino a mi trabajo, me tropecé, traté de no pensar en la pesadilla, de no ponerme de mal humor, de no ser tan quejosa y lo logré.
Me senté en mi escritorio, lo primero que hice fue intentar comunicarme con el de la entrevista pero no me contestaba, enseguida me llama él, muy buena onda, acordamos para otro día. ¡Genial! 
Todavía tenía que comunicarme con "el pesado" para que simplemente "dejara de -entre otras cosas- querer ponerme de pésimo humor. Le mandé un mensaje, le pedí que por favor me permitiera enviarle una parte de la nota hoy y el resto al día siguiente a primera hora. Me responde: "no Victoria". Me colmó la paciencia el "NO" y el Victoria.
Ok, ¿querés tu notita? Ahora te la mando. (Obvio que no le respondí así pero me hubiese encantado). 
Mi respuesta vía mail fue:
"Te envío la nota, para las próximas notas las películas las voy a elegir yo porque sino pierdo tiempo buscando películas que no existen y ya te dije que si no veo una película no puedo hacer una nota sobre la misma".
 
Apreté enviar y pensé: "cuando te vea te voy a cagar a palos"

Después con tranquilidad chequeo mis otros correos, tengo 17 mails en hotmail. De los 17 ninguno es de interés. En doce horas 17 mails... todo basura. 
Y entre tanta basura, tengo un mail de Martula mamá de Iván que, dicho sea de paso, me manda, a razón de 10 mails por día que son cadenas y que por lo tanto borro sin leer.
Pero hoy, abrí uno que no tenía asunto, que justo estaba debajo de una notificación de FB y que se abrió directamente. 
Y entonces ¿Qué leo? Nada. El mail no tenía mensaje. ¡Tenía una foto tamaño baño de su hijo mayor, Iván!

¿¿¿Me está cargando??? No, Marta es un amor... pero mandarme una foto del hijo en primer plano abrazando a su querida madre y a su hermano... ¿hacía falta? Gracias Marta, te adoro.

Conclusión: al hijo de puta de la revista le voy a mandar la parte que falta de la entrevista y como que no la publique voy y le corto las bolas.
De todas maneras, ando de buen humor, hasta cierto punto esto que pasó me da risa.
Me calcé los auriculares para escuchar música variada, "Claro de Luna" de Debussy qué hermosa canción...

Pero pienso: tendría que ser aun más ortiva/malaonda/maleducada/chota pero por ahora hasta ahí llega mi grado de maldad.

miércoles, 14 de abril de 2010

Mis "viajes" por Buenos Aires

Iba del laburo a mi casa, qué vaga, son menos de quince cuadras pero me tomo un colectivo y además después de estar ocho horas clavada a un sillón, me siento.
A un par de asientos de distancia, veo a un hombre que me llama la atención. No sé por qué, no era ni buen mozo, ni joven, ni vestía algo en particular. Además solo podía ver parte de su perfil y su nuca.
Cuando este señor se levantó para bajar en la siguiente parada descubrí que era nada más y nada menos que el mediatico "Mitch". (No vale poner cara de "y a ese ¿¿quién lo conoce??, porque vamos... todos lo hemos sentido nombrar y escuchar a "el señora" que lo acompaña en la foto gritarle: "No te lo voy a permitiiiiir" mientras le daba algunos golpes torpes)
Después me tocó a mí, bajé por Córdoba y Pueyrredón. Crucé la avenida y en el camino me crucé al hijo de un hombre que fue presidente de Argentina. Un chico alto, bien blanco, de pelo crespo y no muy oscuro. Se llama Carlitos Nair y los dos o tres segundos que pasó delante mío me bastaron para mirarlo y pensar: "¿tiene lentes de contacto? y ¿qué hace caminando por este barrio?, ¿será mi buen vecino?" pero... por favor, ¡tenía lentes de contacto! Qué horror...

¿Qué onda? 
o tengo muy buena memoria visual o tengo mucho tiempo al pedo para reconocer gente y ver incluso hasta el detalle de sus ojos falsos.

martes, 6 de abril de 2010

El juego de las diferencias

A veces me pregunto por qué quise (o quiero) tanto a dos personas tan distintas como Pepo e Iván, hasta el momento, dos personas importantes en mi vida.
Porque no es solo una cuestión de diferencia física, sus personalidades son distintas también.
Hace unos días una amiga me decía que ella no podía determinar el "tipo" que me atraía a mí, que sí podía hacerlo con otras amigas y pensamos en algunos con los que yo había salido y sí, la verdad es que no se parecen.
La charla me hizo recordar una misma situación que sucedió dos veces. Una vez con Pepo y otra vez con Iván y que representan un poco estás diferencias entre ambos.

Un finde más en mi ciudad, salida con amigos a un lugar (bar/boliche) que no me gusta.
Camino al baño, me encuentro con Pepo, me saluda y hablamos un rato. 

Ya no aguantaba las ganas de hacer pis.  Miro hacia los dos baños de mujeres y había en ambos, filas de alrededor de diez chicas en cada una. Iba a tardar algo así como un siglo. El pis se me salía, interrumpí la conversación con Pepo y le dije:
- ¿Me acompañás al baño? 
Pepo se rió y me dijo que sí. Le digo: - Pero acompañame al baño de hombres porque mirá- Y señalo las filas con las chicas que sufren de vejigas casi reventadas.
Pepo no lo duda y empieza a caminar mientras se ríe, lo sigo y observo que tiene el pelo super largo y que la camisetablancadeabuelo le queda hermosa. Llegamos al baño, no hay fila ni tipos con cara de mártir porque se están meando. 
Pepo entra al grito de: "Muchachos va entrar una señorita así que lo que no pueda ver, lo guardan, ¿estamos?" Y entra sin golpear al cubículo donde está el trono. Sale y me acompaña hasta la puerta. 
En los mingitorios había algunos tipos que miraban sin entender mucho. Pepo me dice: "No te preocupé, hacé tranquila que yo cuido que no entre nadie". Y se ríe. Cuando salgo, caminamos. 
Decidimos caminar uno delante del otro porque había mucha gente. Esta vez fui yo delante de él. Me dijo: "Yo te sigo" y caminé tranquila entre la gente, giré una vez y Pepo seguía detrás mío, di varios pasos más y cuando giré ya no estaba.
Seguí caminando y me encontré con mis amigos y bailé con ellos con la vejiga vacía. 
Me gusta pensar que se asemeja a la leyenda de Orfeo y Eurídice solo en lo que respecta a la situación. 
La realidad es que él no se hizo humo cuando giré sino no me hubiese encontrado semanas después y me hubiese dicho: -"Che, dónde te metiste el otro día, yo iba atrás tuyo pero de repente te perdí de vista y te busqué pero no te encontré".
 A veces me gustaría que esa leyenda de verdad sucediera.


La situación con Iván, fue así: 
Mismo lugar de salida con amigos, la misma cantidad de gente, las mismas filas llenas de chicas aguardando turno para orinar. Y las mismas ganas mías de hacer pis.
Estaba charlando con Iván, tal vez también bailando. Le digo: - "Ivano me acompañas al baño de hombres".
El, unos segundos después: "¿Vos estás loca nena?" y me miró con cara de enojado. Me dijo: "NO". Y yo odio los no. Entonces le insití, le juré que si no hacía pis iba a morir. Después de varios no, conseguí lo que quería e Iván me acompañó hasta el baño. Caminó entre la gente sacando pecho y rezongando. Llegamos. Me dijo serio y ofuscado: "Esperá acá, no entres por nada del mundo ¿me escuchaste?" Yo estaba pegada a la pared e intentaba espiar mientras él "tanteaba el terreno" como soldado en medio de Vietnam. Me arrimo, se da vuelta y me descubre espiando, me dice: "¿Qué hacés?" Estira el brazo contra mi cuerpo y me detiene con fuerza.
Estuvimos fácil quince minutos esperando que él me diera permiso para entrar a mear. Cuando constató que el lugar no estaba en condiciones me dijo: "No, no podés entrar Vicky, ¡hay hombres!" (Y sí, me imaginé, ¡je!).  
Quise entrar igual pero casi arrastrándome me llevo hasta el baño de nenas. Me dijo: "No me importa, vas y hacés la fila, yo te espero acá. Dale, andá a la fila y me quedo atrás tuyo". Hice la fila, puse la cara de culo como las demás y mientras esperé, me puse a charlar con las chicas; qué habíamos tomado, que cuánto pis se hacía cada una. 
Antes de entrar, giro y lo veo a Iván estaba ahí esperándome sí...  mientras se chamuyaba a una pendejita apoyado contra la pared.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Hoy es miércoles pero para mí, ya es viernes

(Esto tenía que publicarlo hoy a las 17hs. aprox. pero debido a que estaba a full en el laburo y otras cosas, me olvidé)

Y necesitaba solo un "yo también" pero todavía nada e igual espero...
Puedo pensar: no sabe/no contesta.
No sabe porque es un "linyera malparido".
No contesta porque no se le da la gana.
Pero pienso:
No sabe porque sí  sabe que nos vamos a ver.
No contesta porque ya lo va a hacer, porque no era para responder obligatoriamente, porque "soy así raro, frío, seco, poco demostrativo"...

Recibo un mensaje que me descoloca y no es él. Es mi "hermano" Gastón a quien adoro.
No lo entiendo,es un acertijo, eso sí lo entendí. Pero no entiendo las palabras, no entiendo si me está haciendo un chiste o me está hablando en serio.
Transcribo textual:

"Para un cunplaño se van a armar bolcita con gulocinas si pone 5 golosinas en cadas bolsa. No sobla ningonas si pone 4 en cada bolsa tampoco sobla ningona cuandas golosina se a complado en total.si se sabe q fueron mas de 50 y meno de 100 .como se resuelbe salvame jaja"
Gas: aunque no leas esto, gracias amigo querido, me sacaste por un momento de pensamientos cambiantes y apesadumbrados. Genio.

Pronto vuelvo a casa, exactamente en 34 minutos y voy a escuchar todas y cada una de las canciones de Lisandro Aristimuño, voy a hacer que mis vecinos canten sus canciones conmigo. Los voy a obligar, voy a hacer de cuenta que se las canto a él. Perdón si desafino, a veces se me saltan las lágrimas.

lunes, 29 de marzo de 2010

Vicky, Lisandro y todos los demás

Ayer tuve una cita con Lisandro Aritimuño.
No me miró a los ojos pero me dedicó todas las canciones a mi y a Anónimo aunque no nos supieramos bien las letras, aunque no nos estuvieramos fumando un porro entre la gente.
Y aunque no estuvieramos cerca del escenario, lo vimos y disfrutamos cada momento del show.
Gracias Lisandro, love you honey!
Gracias Anónimo, te adoro amiga querida que supiste decir todo lo que disfrutamos el día domingo.

Dejo una canción para disfrutar:

jueves, 25 de marzo de 2010

It´s been a hard day´s night

Viajaba tranqui en el 188 camino al laburo y de repente se me vino a la cabeza el sueño que tuve la noche anterior...

Tengo la sensación de que fue un sueño más extenso de lo que recuerdo -dicen las malas lenguas- que no soñamos un único sueño cuando dormimos que generalmente tenemos siete, ocho y hasta diez sueños cada vez que nos disponemos a dormir. Que entonces por ese motivo, es que a veces en un sueño nos encontramos en nuestra casa con ciertas personas y repentinamente el escenario y los demás personajes cambian. Pasamos de nuestra casa a estar en otro país, en la playa o en un lugar imposible de identificar. Qué loco... qué interesante, qué significarán los sueños...

Anoche estaba en blanco y negro, sentada en un sillón de almohadones duros y tapizado áspero. Bien arrimada a otra persona, a un hombre. Podía sentirlo cerca y mis piernas estaban tan cerca de las suyas que éramos como una sola persona con cuatro piernas.

De repente veía primero su brazo moverse detrás de mi espalda y acomodarse sobre mis hombros. 
¡Realmente estaba sintiendo ese abrazo!
Antes de mirar la cara del hombre que ya había descubierto que era hombre por sus piernas, su traje y su abrazo, me besa y me separo. Era Paul McCartney de veintipico de años. Había poca luz en el lugar, él y yo y todo alrededor era gris. Con mis manos encuadraba su rostro para mirarlo más de cerca y volver a besarlo.
Lo único que puedo pude pensar cuando me desperté fue: ¡perdón George yo no quise engañarte con tu compañero de grupo! 

Viajaba en el 188, el sueño de anoche por un momento me alegró la mañana; qué suerte que no fue una pesadilla, qué suerte que no soñé con indeseables, qué suerte que nos besamos, qué suerte soñar y sonreír.

domingo, 21 de marzo de 2010

Hiroshima Mon Amour (1959)

Escúchame. 
Como tú, conozco el olvido.
No, no conoces el olvido.
Como tú, estoy dotada de memoria. 

Conozco el olvido.
No, no estas dotada de memoria. 
Como tú, yo también he intentado luchar con todas mis fuerzas contra el olvido. 
Como tú, he olvidado.
Como tú, he deseado tener una memoria inconsolable, una memoria de sombras y piedras. 

He luchado por mi cuenta, con todas mis fuerzas, contra el horror de ya no entender la necesidad de acordarse. 
Como tú, he olvidado.
¿Por qué negar la necesidad evidente de la memoria?

Me encuentro contigo.
Me acuerdo de ti.
¿Quién eres?
Me matas.
Me das placer.
¿Cómo saber que esta ciudad estaba hecha para el amor?
¿Cómo saber que tu cuerpo estaba hecho para el mío?
Me gustas.
Qué acontecimiento: me gustas.
Qué lentitud, de repente.
Qué dulzura. No puedes saber. 
Me matas, me das placer.Me matas.Me das placer.
Tengo tiempo.Te lo ruego.Devórame.
Defórmame hasta la fealdad.
¿Por qué no tú? ¿Por qué no tu, en esta ciudad y esta noche, tan parecida a las demás como para confundirla?
Te lo ruego.

Marguerite Duras y Alain Resnais. 
La perfección, a mi entender entre literatura y cinematografía.

lunes, 15 de marzo de 2010

Toda persona tiene un psicópata dando vueltas...

 Hay historias a las que algunas personas no pueden, no saben o no quieren darle fin. Hay otras historias a las que no se sabe cómo darles fin y otras que se piensa que ya están finalizadas pero después resulta que no es así y que en realidad, se están perpetuando con el correr de los días.
Tambien hay personas que no entienden que la historia llegó al final y están ahí esperando que pase algo y que de alguna manera esa historia continue o en todo caso, que vuelva a empezar. Tal vez soy esa persona en alguna de mis historias...
En fin, hay otras historias que no tienen sentido que continuen y entonces alguna de las partes involucrada en la misma se convierte en:  
pSiii-KOpaaAta!!!
 

Situación: viaje en combi desde Capital. Duración: 3 horas aprox. Comodidad: nula. Humor de Vicky: normal. Dolor de brazo: en su máxima expresión.




1er sms- nº 1558psycho: "Hola, no sé quien sos, disculpame pero no recuerdo".
Pensé: - Gelloooouuuuu. ¿Quién sos vos? - Pero en cambio pensé: - Capaz le escribí a alguien y no me acuerdo (porque soy olvidadiza a veces y más veces soy pelotuda).Entonces le respondí: "Soy Victoria. No sé quien sos vos". (Tendría que haberle agregado "y no me importa" pero pensé que se entendía).Error.
2do sms- nº1558psycho:
"Soy Gabriel, disculpame pero no me acuerdo de vos". Leí el mensaje y dije (porque de verdad hablé en voz alta, enlatada en ese asiento caluroso): "Ay no! lo que me faltaba, que pesado este idiota"

Conozco a 3 GABRIEL en mi vida: 1) un compañerito de jardín que no veo desde los 6 años pero que aun recuerdo, 2) Un compañero del taller de guión con una tonada misionera encantadora y muchopeloenelpecho y 3) el psicópata. 

Si digo -hombre, 30 años, fotógrafo, trabaja en tv y tiene apellido lindo. Vive solo en Villa del Parque en un dpto. re cool. y se ve bien: alto, de pelo largo, labios gruesos y ojos claros.Suena bien, ¿no?
Si digo -hombre, 30 años, fotógrafo...hasta ahí bien...ok pero descubro que es: mentiroso, cliclotímico, drogón y violento, tiene novia y no lo dice y no tiene imaginación.. es un fiasco, es un... Psicópata!!!

Acto siguiente, este psycho me llama por teléfono y lo atiendo!!! No responde, qué alivio, entonces corto. (Corto él no, bueno sí, quiero decir... corto la "comunicación")

to be continued..

jueves, 11 de marzo de 2010

Mientras tanto...

No fue difícil para mí, tragarme las lágrimas cuando me dijo que no quería estar más conmigo y cerrar la puerta con decisión mientras aún sonaban esas últimas frases en mi cabeza y se subía -como es costumbre- a su bicicleta destartalada. No me costó cerrar la puerta antes de que mirara hacia atrás y me sonriera y yo lo saludara con la mano y le tirara besos al aire. Guardé los besos y solté las lágrimas apoyada contra la puerta mientras escuchaba el golpe de la reja.
Tampoco me costó borrar todo posible contacto que pudiera tener con él y sus mensajes; los lindos, los feos y los no respondidos. No volver. Eso no me costó, no salir a su encuentro, no pasar por su casa, no preguntarle a la gente conocida por él. Todo eso, no me costó.
No fue difícil escuchar que una noche lo vieron cerca de mi casa besando a otra mujer. No me dolió, me olvidé de eso. 
No me costó volver a verlo, de lejos o de cerca, no me acuerdo como fue la primera vez que lo vi después de tanto tiempo, después de que intenté desaparecer un tiempo. 
No fue difícil pretender que era aire, no mirarlo a los ojos, pasar a su lado y no saludarlo. Ignorar.
No me costó no ilusionarme al enterarme que había preguntado por mí en varias oportunidades, no me costó no preguntar por él, no querer saber cómo iba su carrera, si ya era un arquitecto, si seguía militando y jugando al basquet y si tenía novia. Saber cómo estaba y cómo se veías, no me costó. 

Pero de repente, tampoco me costó pensar en vos, encontrarte entre mis pensamientos. Y pensar que quería saber de vos y conversar. 
Dos años después, tuve ganas de olvidarme de lo que había pasado, de lo que me habías dicho y no me costó pensar eso, no recordar lo que ya fue. 
No fue difícil para mí volver a verte y mirarte, dejar de pretender que en tu lugar había aire, no me costó encontrarte y reconocerte. No me costó decir que no a la cerveza caliente que me convidaste. No fue difícil para mí abrazarte y apoyar mi nariz en tu pelo con olor a "pelo" como decías siempre. No me costó decir que cuando me preguntaste y volver a desayunar y ver películas juntos, no me costó. 
Y besarte, abrazarte y andar en tu bici destartalada tampoco... así como no me costó acostarme en la misma cama para el sexo y para dormir con vos.

Pero hoy me cuesta, hoy no puedo cerrar la puerta, no llorar y pretender que sos aire. 
Es difícil aceptar las palabras, olvidarme... 
Difícil significa que no puedo o no quiero hacer lo que ya hice al intentar olvidarte, sacarte de mi vida porque si no funcionó y está comprobado entonces, significa que me cuesta que me da miedo no poder lograrlo. Soy cruel, sé cruel conmigo y decime lo que no quiero aceptar y no me hables más por favor porque duele... me cuesta, se me hace difícil.

miércoles, 3 de marzo de 2010

¿Qué tengo? (II): 1098 days of Pipi

Tengo un amigo que se llama Iván y al que cariñosamente y debido a mi habitual costumbre de poner sobrenombres a las personas que quiero, llamo "Ivano o lechoncito".

Hoy pensé cuánto tiempo hace que lo conozco y me sorprendí...
Me da un poco de miedito leer que hace más de 1098 días que conozco a Iván... porque es mucho tiempo y aunque no hayamos pasado los 1098 días juntos, este último tiempo desde que empezó el año hasta ahora estuvimos más pegados que nunca.
Podría decir que de los 1098, los últimos 70 días hicimos todo juntos; desde almorzar o cenar juntos hasta ir a comprar los regalos de Navidad para nuestros amigos y familia. Pasando por discusiones por malos entendidos, pelis a la noche, paseos en cuatri o auto, salidas grupales, "salidas íntimas", visitas a mi tía, reuniones familiares (bautismos, cumpleaños, etc.), visitas al traumatólogo y al kinesiólogo, visitas a su mamá (que me ama) y muchos más etcéteras.


¿Qué tengo? tengo un amigo que se llama Iván, al que secretamente llamo Pipi porque me resulta divertido. Y posteo esto sobre él porque anoche vimos "500 days of Summer" y antes de anoche vimos "Cuando Harry conoció a Sally". Amo ver películas con él aunque se ría cuando no hubo ningún chiste e intente dirigir a los personajes hablandole a la pantalla.
Tal vez suene egocéntrico pero ambas películas me devuelven momentos, situaciones y cosas que viví, pensé y hasta discutí con Iván.
Por eso son mis "1098 days of Pipi", tal vez lleguen a ser más o se corte en dentro de 50 días más, no lo sé. Pero disfruto todo lo que hago con él, incluso hasta las discusiones. Y aunque muchos no lo entiendan y yo no pueda o quiera explicarlo, yo adoro que -entre otras cosas-, mi amigo Iván me diga: "Vicky abrigate porque vas a tener frío" aunque hagan 25 grados. 
Anoche terminó la peli y me dijo: "Qué linda canción, me suena pero no me acuerdo dónde la escuché" y le dije: "Sí, te la hice escuchar yo Iván" .

 

Me puse contenta que lo haya recordado, así a su manera. 
Espero que les guste, no por nada le hice escuchar esta canción a Iván. 
Es que veces, en mi fantasía pienso que él todavía no se dio cuenta...

viernes, 26 de febrero de 2010

Contame un cuento...

Cuando era chica le pedía a mi mamá que me contara un cuento de vez en cuando. Recuerdo dos historias: una sobre un conejo y otra sobre la llegada de los Reyes Magos.
Con paciencia relataba brevemente cada una de ellas, yo escuchaba con atención y si acaso cambiaba algún dato por mínimo que éste fuera, se lo hacía saber y le exigía que lo contara como lo había hecho originalmente. 

Detalles de colores, orden de la historia, personajes y diálogos. Era como un juego, me divertía, pero al mismo tiempo si mi mamá no hacía los cambios correspondientes al relato, me enojaba un poco y no la dejaba continuar a menos que volviera en la historia para corregir el error. 
Como si esa chiquita de menos de cinco años ya hubiese sabido que de adulta quería contar historias ya sea a través del cine, la fotografía, los guiones o un blog.

Por eso ahora me toca a mí, contar algunas historias propias o ajenas, casi siempre son más de las primeras que de las segundas. También disfruto de escuchar historias. Ya no tanto de conejitos o Reyes Magos, historias de amor en su mayoría...

Me gusta decir que mi historia con Pepo empezó antes de que los dos nacieramos porque por esas cosas de la vida, mi papá estudió la misma carrera que su mamá y fueron compañeros de estudio durante un tiempo hasta que a su mamá, los militares la obligaron a volver a su ciudad y dejar su casi finalizada carrera de medicina. 
En la secundaria, una de mis amigas estaba "enamorada" de él pero nunca pasó nada entre ellos, yo fui testigo de ese enamoramiento y la escuchaba suspirar cada vez que lo veía. 
Años después me enteré que para ese entonces él ya me conocía, le preguntaba por mí a su tía que era mi profesora de inglés.
A los veinte años finalmente nos dijimos hola. Me acuerdo que se presntó: "yo soy Sebastián, ¿vos cómo te llamás?"  Ambos fingimos no saber nuestros nombres. Yo le dije: "Soy Victoria, tu nombre es musical Sebastián, me gusta". Y él se rió no sé bien porqué, se rió fuerte como siempre, como si fuese Papá Noel.
Nos hicimos amigos, de esos que miran pelis y desayunan juntos. Conocí otras personas y dejé de recordarlo pero no me olvidé de él, todavía no lo hago.
A los veinticuatro me dijo que lo hacía feliz, así de repente me desayuné esas palabras. Tuve que entenderlas y desecharlas casi al mismo tiempo junto con mis ilusiones y mi amor que había resurgido de la nada. Porque ni bien me dijo eso, se desdijo y tuve que tragarme el dolor que me causó no solo que me dijera que no quería estar más conmigo sino que no le importara lastimarme como si yo hubiese sido para él una chica sin historia. Así que dejé de hablarle y cada vez que me lo cruzaba lo ignoraba por completo.
Ayer,volví a escuchar esas palabras a las que les temía, esas: "estoy confundido, no sé por qué no me sale hacer más cosas con vos, no le veo futuro a esta relación, no quiero hacerte sufrir, etc." 
No lo puedo creer, sí me hace sufrir eso es inevitable. No me explico cómo puede hacerme tanto daño, a veces pienso "no solo no me quiere, además me odia". 
Es más sencillo que me diga que no me quiere, preferiría eso a que me diga que no sabe porque me está mintiendo, sí sabe lo que le pasa. Es simple: no me quiere.
Tenía escrito este post por la mitad, pensaba darle otro final pero de repente pasó esto y aunque suene a mentira, no me lo esperaba.
Ahora tengo miedo de que está historia realmente no tenga fin, de que pasen seis meses o un año y vuelva a creer que el amor se puede cambiar. Creer que es posible cambiar los sentimientos de una persona.
Tengo que entender eso  que parece tan sencillo de hacer pero que es tan difícil... 

Quiero quedarme con el Pepo de cuando ambos teníamos veinte años porque la relación que tuvimos en ese momento era impoluta, sincera y no me dolía tanto...

sábado, 20 de febrero de 2010

Una de "wail" y otra de arena

Iba a algún lugar de la ciudad...
Habitualmente, con estos días lindos de verano, me da por salir del laburo, tomarme algún cole y viajar a un lindo barrio para caminar tranqui mirando vidrieras.
Pasé por una librería de la avenida Pueyrredón. Si no recuerdo mal su nombre  es "Ave Fénix", tal vez estoy inventando. Pero no es de esas librerías que son cadenas. Esta es pequeña de frente pintado de azul. Al menos eso pude ver por la ventanilla del 118. También vi que había un vendedor joven y lindo. Dato importantísimo para tener en cuenta y darse una vuelta por el lugar a ver qué onda...
Pensé que me gusta mucho leer pero que a veces soy muy vaga y me tomo todo el tiempo del mundo para leer un libro. Lo que me encanta realmente es terminar un libro y tener esa sensación de querer que la historia que leí, continúe. Lo que hago entonces es después de un tiempito y después de leer algún que otro libro; comenzar con una segunda y a veces hasta tercera lectura de un mismo libro... no me pasa con todos o con cualquiera, solo con algunos.
Por eso es que hay muchos libros que no leí porque sigo leyendo los que ya leí. Hay muchos otros que no voy a leer (porque no me interesan todavía o porque no me daría el tiempo que dure mi vida). Pero esta reflexión viene a cuenta de que hace poco, mantuve con una amiga -que no solo es una excelente lectora, además es muy buena recomendando libros-, una conversación sobre el amor y las relaciones. No me acuerdo como se inició exactamente pero esto es lo que yo le dije y lo comparto:

"Quiero estar con alguien con quien pueda compartir mis libros. Cuando conozca a esa persona especial para mí voy a saber que lo que más quiero entre otras cosas es compartir mis libros con él para que juntos armemos nuestra propia biblioteca. El lea mis libros y yo los suyos".

Sé que quiero eso, al menos sé algo y eso es más que suficiente para mí.

jueves, 28 de enero de 2010

Lo mejor que te puede pasar... (II)

Es que:
tu novio/pareja/marido sea: hermano de otros hijos varones. ¿Por qué?
Porque de esa manera tu suegra no se convertirá en la peor de tus pesadillas.
Aquellas princesas que no corren con esta suerte, son las que encontraron un sapo que pertenece a algunas de las siguientes categorías (consideren el suicidio como opción si tu renacuajo pertenece a alguna de éstas):

- Que él sea hijo único.
Probablemente además de que sea el mimado de su madre, él adore esa admiración que siente la mujer que le dio vida. Sería una injusticia pero con esa madre que no logra resolver su edipo, no sería extraño que este especímen, tenga una abuela pesada e insoportable que quiera acaparar su atención en cada reunión familiar.
Para ambas mujeres vas a ser una más de la interminable lista de candidatas que esperan por estar con él. No hay que generalizar, tal vez pueden llegar a amarte.
O te aman o te odian, lo primero pasa solo en caso de que el hijo-nieto sea un vago incorregible. Aclaración: ellas nunca van a admitir eso y nunca pero nunca van a quererte más que a su hijo-nieto. No te ilusiones.
- Que él sea el varón más joven de la camada de hijos varones que parió la señora.
Con suerte esta señora reparta en partes equitativas su amor a cada uno de sus críos pero siendo tu elección de pareja el benjamín de la familia, probablemente éste reciba más atención (sobredosis de cuidado) por parte de su madre.
A veces, él se siente avergonzado de las actitudes que le prodiga su mamá pero no las puede evitar y no hará nada para cambiar esto. Si tu suegra se olvida tu nombre no te preocupes, lo compensará invitandote al cine a ver el estreno del mes: la película de Bandana o símil. Un horror pero no desesperes,ponela a prueba e invitala a las vacaciones a la costa que planeaste con tu amor; si se pone pesada convidale unas "pastillitas" y santo remedio. 
- Qué sea más chico que sus (tantas) hermanas mujeres (no importa cuantas).
¡Qué momento! ¿No tenías una mejor opción para elegir pareja? Mirá si a este combo se le agrega la abuela pesada, y alguna primita buscona; sería una terrible pesadilla dantesca.
"Le pasó a la amiga de una amiga de mi amiga" : te pasó a vos. "Me contarón que..." : te pasó a vos. Esto que voy a contar, de verdad, no me pasó a mí pero a sí a alguien muy cercano a mí. 
Una suegra de este estilo, es capaz de que -a más de dos o casi tres años de relación con tu pareja- te llamé "esta" frente a él y a otras personas de la familia sin ningún tipo de remordimiento. Pueden empezar a llenarse de lágrimas tus ojos de la bronca que te da escuchar eso pero si ella lo notara, le estarías dando el gusto de saber que te afecta lo que hace o dice. 
Paciencia, lo que tenés que hacer en estos casos es devolverle con la misma moneda. A esta suegra no te la "compras" con nada. Ni regalos, ni elogios, ni invitaciones... a ella tampoco quiere que dejes a su hijo, se conforma con hacerte la vida imposible recordándote a cada momento que él es SU bebé y lo va a ser siempre.
Como siempre existen excepciones a la regla pero siempre te pueden sorprender, así que  no te ilusiones...

martes, 19 de enero de 2010

¿Qué tengo? (I)

Tengo guardado desde noviembre de 2007 un archivo de 1600 KB de espacio en la memoria de mi PC y no pienso borrarlo, prefiero borrar otras cosas pero el  historial de chat por msn con Iván no lo borro ni loca. Además lo leo a veces cuando se me da por intentar encontrar algún indicio de amor entre tanta palabra y emoticón.

Me gustaría dejarles toda la conversación pegada en este post pero sería demasiado, prefiero contarles de a poco lo que significa para mí...
Cuando lo conocí a Iván yo tenía 22 años y él 20 recién cumplidos, me gusta pensar que nacimos con una diferencia exacta de 2 años y 10 meses.
La ecuación es simple:

Nos conocimos + nos gustamos + nos besamos = nos hicimos amigos.

No sé si debía pasar de ese modo, no sé si tenía que dar ese resultado. Pero en principio, pasó eso. Luego, con el paso del tiempo, la ecuación se fue complejizando un poco...

También tengo tres tatuajes en el cuerpo, desde 2005, hasta el 2008 elegí en diferentes momentos, tatuarme tres cosas. Una estrella adorna mi pie derecho, una cruz mi tobillo izquierdo y por último, un triangulo quedó dibujado para siempre debajo de mi nuca, ese me lo tatuaron para mi cumple número 25 y es el más significativo de todos.

¿No es molesto cuando la gente pregunta por el significado de los tatuajes que uno lleva?

A mí me molesta un poco responder esa pregunta. Tal vez porque mis tatuajes no tienen un significado definitivo o importante. Mi respuesta es: no tienen significado, me gustan nada más. Pero el triángulo... ese sí, ese significa mucho para mí. Me lo hice tatuar para no olvidarme de la ambiguedad de las relaciones que establezco con las personas, ahora que lo entendí tengo que decidir si quiero seguir manteniendo este tipo de vínculos o no.
Lo extraño es que muchas veces, cuando pienso en esto, me doy cuenta de que no lo puedo evitar.
Cada persona importante que forman parte de mi mundo, es la tercera línea que da forma al triángulo que llevo marcado en mi piel. Mi triángulo es infinito...

(Continuará)

lunes, 11 de enero de 2010

Frambuesa y brócoli

Hace unos días, me decidí a hacer lo que pospuse durante casi un año. Fui hasta un lugar a averiguar por el traductorado y/o profesorado de portugués.
Terminé mi día de oficina y fui a la parada a tomar el cole. Disfruté el viaje porque era un día soleado pero fresco y no me importó saber que soy bajita cuando me senté en un asiento del que me colgaban los pies, a modo de relajación los moví todo el camino, mientras escuchaba la radio.



Antes le pregunté al chofer:
- "¿Este cole va hasta Av. Del Libertador al 1500?" - y él me respondió:
- "¿Cerca de Retiro? Sí, sí" - Y me senté.


Cuando el cole pasó por Plaza Francia y luego dobló por la avenida me di cuenta que algo andaba mal. No era la avenida Del Libertador donde tenía que ir, era otra calle. Así que me bajé unas paradas después, ahí en una de las tantas esquinas, hay una confitería que me llenó de recuerdos al instante. Me detuve a recordar a René y luego seguí caminando.

Me acordé que un día de otoño, en ese café, René y yo tomábamos la merienda. No estoy segura pero creo que tomamos té, de lo que no dudo es que ambos comimos una porción de torta. El pidió de manzana y no le gustó y yo de frambuesa.
Habíamos hablado todo el finde, porque desde el viernes hasta ese domingo estuvimos juntos en diferentes partes de Buenos Aires. Ese día, unas horas antes, René me invitó a viajar con él a Córdoba pero le dije que no iría. Ahora me arrepiento un poco de esa decisión, no por él sino por mí.
En ese café, mientras se comía mi torta, me dijo con su casi perfecto castellano:
- "Vicky, ¿sabes qué? si me quedara aquí más tiempo, serías mi novia".

Me acuerdo de muchas frases más, me acuerdo de su voz y de su manera de hablar. Me acuerdo de sus gestos, y los gestos que tenía hacia mi persona. Recuerdo la primera vez que nos vimos.
A René lo conocí como a cualquier chico que se conoce en un boliche, no fue ni más ni menos especial, la única diferencia es que él era de otro país. Lo más gracioso de esa noche fue que le mentí y le dije que el chico que estaba conmigo era mi hermano, cuando en realidad era un amigo.
Recuerdo lo lindo que viví con él e intento no pensar en cómo terminó todo, porque lejos, fue una de las despedidas más dolorosas de mi vida.
Recuerdo a René y el otoño completo que vivimos juntos, los planes que me contó que tenía a partir desde ese momento y hasta dentro de diez años.
Antes, cuando recién había terminado todo y luego de un tiempo, no podía desprenderme de la historia. Todo parecía haber sucedido hacía sólo unos días cuando en realidad, ya había pasado más de un año. Ahora ya no encapsulo el tiempo, ya no cuento. La historia con él pasó hace mucho tiempo, fue en el 2007 y puedo decir que hace más de dos años y medio que lo conocí, lo quise y me despedí de él.

No extraño a René, a pesar de su inteligencia, de su sentido del humor. A pesar de sus modales y su bondad. No extraño sus ojos o su sonrisa.
Lo que extraño es el vínculo que se dio con él instantaneamente, esa manera en la que nos comunicábamos más allá de los idiomas o las ideas sobre el futuro. La espontaneidad en las cosas que hacíamos. Más allá de que siempre dijera:
- "No te enamores de mi Vicky, porque ya me tengo que ir a Alemania" -

No, no me enamoré de él. Lo sé porque si lo volviera a cruzar no estaría con él, lo abrazaría y le preguntaría qué tal sus cosas y si es feliz, con su vida ya planeada.
Me quedo con los recuerdos lindos que viví junto a él y lo que me dijo, con su llanto por lastimarme y hacerme triste. Me quedo con sus caricias en la panza, los rituales cariñosos de besos en la cara, con el cine que compartimos y la Plaza San Martín y cuando me cocinaba a pesar de que no se acordara de que no me gusta el pollo.

Y me quedo también con la torta de frambuesa y el brócoli.
Todo eso pensé hace unos días, hacía bastante que no pensaba en René.

Luego pude llegar a destino, encontré la dirección que no era lejos pero el lugar estaba cerrado. Tendré que volver el mes que viene. Contenta caminé un poco más y ni lerda ni perezosa emprendí otro viaje, tenía que encontrar las zapatillas que quería comprarme, me las debía...

Todo se trata de viajar, en cole, en avión o con la imaginación.