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lunes, 11 de enero de 2010

Frambuesa y brócoli

Hace unos días, me decidí a hacer lo que pospuse durante casi un año. Fui hasta un lugar a averiguar por el traductorado y/o profesorado de portugués.
Terminé mi día de oficina y fui a la parada a tomar el cole. Disfruté el viaje porque era un día soleado pero fresco y no me importó saber que soy bajita cuando me senté en un asiento del que me colgaban los pies, a modo de relajación los moví todo el camino, mientras escuchaba la radio.



Antes le pregunté al chofer:
- "¿Este cole va hasta Av. Del Libertador al 1500?" - y él me respondió:
- "¿Cerca de Retiro? Sí, sí" - Y me senté.


Cuando el cole pasó por Plaza Francia y luego dobló por la avenida me di cuenta que algo andaba mal. No era la avenida Del Libertador donde tenía que ir, era otra calle. Así que me bajé unas paradas después, ahí en una de las tantas esquinas, hay una confitería que me llenó de recuerdos al instante. Me detuve a recordar a René y luego seguí caminando.

Me acordé que un día de otoño, en ese café, René y yo tomábamos la merienda. No estoy segura pero creo que tomamos té, de lo que no dudo es que ambos comimos una porción de torta. El pidió de manzana y no le gustó y yo de frambuesa.
Habíamos hablado todo el finde, porque desde el viernes hasta ese domingo estuvimos juntos en diferentes partes de Buenos Aires. Ese día, unas horas antes, René me invitó a viajar con él a Córdoba pero le dije que no iría. Ahora me arrepiento un poco de esa decisión, no por él sino por mí.
En ese café, mientras se comía mi torta, me dijo con su casi perfecto castellano:
- "Vicky, ¿sabes qué? si me quedara aquí más tiempo, serías mi novia".

Me acuerdo de muchas frases más, me acuerdo de su voz y de su manera de hablar. Me acuerdo de sus gestos, y los gestos que tenía hacia mi persona. Recuerdo la primera vez que nos vimos.
A René lo conocí como a cualquier chico que se conoce en un boliche, no fue ni más ni menos especial, la única diferencia es que él era de otro país. Lo más gracioso de esa noche fue que le mentí y le dije que el chico que estaba conmigo era mi hermano, cuando en realidad era un amigo.
Recuerdo lo lindo que viví con él e intento no pensar en cómo terminó todo, porque lejos, fue una de las despedidas más dolorosas de mi vida.
Recuerdo a René y el otoño completo que vivimos juntos, los planes que me contó que tenía a partir desde ese momento y hasta dentro de diez años.
Antes, cuando recién había terminado todo y luego de un tiempo, no podía desprenderme de la historia. Todo parecía haber sucedido hacía sólo unos días cuando en realidad, ya había pasado más de un año. Ahora ya no encapsulo el tiempo, ya no cuento. La historia con él pasó hace mucho tiempo, fue en el 2007 y puedo decir que hace más de dos años y medio que lo conocí, lo quise y me despedí de él.

No extraño a René, a pesar de su inteligencia, de su sentido del humor. A pesar de sus modales y su bondad. No extraño sus ojos o su sonrisa.
Lo que extraño es el vínculo que se dio con él instantaneamente, esa manera en la que nos comunicábamos más allá de los idiomas o las ideas sobre el futuro. La espontaneidad en las cosas que hacíamos. Más allá de que siempre dijera:
- "No te enamores de mi Vicky, porque ya me tengo que ir a Alemania" -

No, no me enamoré de él. Lo sé porque si lo volviera a cruzar no estaría con él, lo abrazaría y le preguntaría qué tal sus cosas y si es feliz, con su vida ya planeada.
Me quedo con los recuerdos lindos que viví junto a él y lo que me dijo, con su llanto por lastimarme y hacerme triste. Me quedo con sus caricias en la panza, los rituales cariñosos de besos en la cara, con el cine que compartimos y la Plaza San Martín y cuando me cocinaba a pesar de que no se acordara de que no me gusta el pollo.

Y me quedo también con la torta de frambuesa y el brócoli.
Todo eso pensé hace unos días, hacía bastante que no pensaba en René.

Luego pude llegar a destino, encontré la dirección que no era lejos pero el lugar estaba cerrado. Tendré que volver el mes que viene. Contenta caminé un poco más y ni lerda ni perezosa emprendí otro viaje, tenía que encontrar las zapatillas que quería comprarme, me las debía...

Todo se trata de viajar, en cole, en avión o con la imaginación.

5 marcianos dijeron:

Flor dijo...

Leyendo esto me vino a la mente una noche en Ciudad mientras iba a la parada del cole.

Resulta que cuando era unos años más chica, ponele 13-14 estaba super enamorada del hermano de un amigo que nos llevaba dos años- Francisco se llama.
Iba a la casa y todo, y el pibe ni pelota.
Cuando él egresó fui a su fiesta. Todo el mundo sabía que me gustaba, supongo que con el tiempo él también se dio cuenta-
Unas semanas posteriores a tal fiesta me invitó a almorzar y después nos fuimos a una Plaza dónde estuvimos gran parte de la tarde besándonos. Caminamos, me llevó a caballito, me cortó una margarita, e inclusive me invitó un helado.

Ahí yo tendría 15 o 16, y estar así con él en ese momento había sido quizás uno de mis sueños cumplidos. Obvio que eso no trascendió, pero me gustó mucho haber podido vivirlo.

Retomando la parada del colectivo, un día se me vino a la cabeza y sentí que me lo iba a cruzar. Y tan extraño como parezca... esa noche miré en la poca luz que había y me pareció verlo. Pensé que nada que ver...hasta que veo que se acerca y me estaba por pasar por al lado.

Me miró, nos saludamos, charlamos brevemente y después se fue. Ni sabía que cursaba en Ciudad.
Hay gente a la que nunca le pasa el tiempo... vi que estaba tal como lo recordaba.

Un cuelgue que me dio ganas de contarte... Estas historias te hacen pensar que quién sabe... un día vayas por el mismo lugar y te lo encuentres.

besitos vicky!

Lol-it! dijo...

Impresionante como la veredita de un cafe nos puede traer tantos recuerdos de vuelta, no?
Pero si, no hay que detenerse más de lo necesario en ellos. Una refrescadita y a seguir caminando.
Besos!

Vicky dijo...

Hola Flor!
qué lindo relato, no te pasa a veces que recordas esas historias y añoras volver a vivirlas?, a mi me pasa a veces. Supongo que por la inocencia que contienen.
Gracias por compartir esta pequeña historia.

Besote!

Vicky dijo...

Hey Lol-it!

tenés razón, no hay que detenerse en ellos mucho tiempo.
Es pensar así: "no hay que olvidarse de las historias de vivimos, pero tampoco hay que recordarlas todo el tiempo".

Gracias por pasar...
Beso, Vicky

Vicky dijo...

Hace unos días recibí un mail de René. Parece que lo hubiera llamado con la mente.