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lunes, 29 de mayo de 2017

.no.me.jodas. - Inicio

Madre. Hija. Amiga y la palabra que no quiero poner: novia/esposa/concubina/mujer.
En español, por ejemplo, se presenta una pareja a otras personas: "y ella es mi mujer" o "ellas es la mujer de...". Detesto los rótulos, éste último ejemplo más que el anterior. Acaso se dice... "y él es el hombre de..."? No me vengan con que el detalle del significado, del modo de expresión, de que no hay un equivalente femenino (en español, tampoco en portugués) para la palabra marido, que soy rebuscada, que y que y que... no me jodas. Hay machismo en esas frases de mierda. En todas.
Por eso después de convertirme en mamá lo único que noto día a día es el cresciente machismo disfrazado de coordialidad, de cotidianidad, de tolerancia. Ese que se mete en cada frase, en cada detalle, en cada persona joven, vieja, mujer, hombre.
De mi embarazo, del cambio en mi vida al venir a vivir a San Pablo y de mi maternidad no voy a escribir un carajo. No lo hice en su momento y no lo voy a hacer ahora pues me da mucha pereza. No es algo dulce y hermoso y delicado y acaramelado para compartir. Ninguno de los tres puntos me interesan. Los vivo y los padezco día a día. El embarazo ya pasó y podría hacer un gran drama, una gran novela al respecto, podría elegir un papel protagónico que todo el mundo machista iría a adorar pero no por valiente, por coitada* y lo que yo quiero es ser una mujer valiente. Por eso abro oficialmente esta sección. NO ME JODAS o para que quede más copado se puede escribir también #nomejodas.
Antes escribí mucho del amor y del desamor, fue divertido pero ahora es el momento de volver a las letras para colocar en palabras lo que veo todos los días. Una realidad feminina de una mujer treintañera que es argentina, es mamá, que vive en una ciudad donde no se habla su lengua materna, que labura y que tiene como objetivo relacionarse con más minas, formar un grupo de amigas o compañeras o conocidas que estén ahí, con las que pueda contar, por cualquier adversidad, para estar tranquila. Que antes no pero ahora sí me doy cuenta que para atravesar cualquier tipo de dificultad y tenés una amiga al lado estás a salvo. Que hoy más que nunca sé que las mujeres unidas son más fuertes pero qué difícil la tarea de establecer lazos después de tantos años de ser separadas culturalmente por hombres por el  machismo naturalizado que todos llevamos dentro.


*coitada: pobrecita.

Y si esta frase "One thing I can tell you is you got to be free" me la dice Tina Turner... está todo dicho.


viernes, 19 de octubre de 2012

Pensar que.. "vai dar certo"...

06/06/12

La mitad del año, la mitad de mi año. Solo seis meses más y llega el festejo de los 29. Ya había decidido hacía casi 6 meses que mi próximo cumpleaños iba a ser distinto. Sin festejo, no quería fiesta ni torta; sin canción ni regalos tampoco fotos, ni hola ni chau, ni lista de invitados. 
Cuando cumplí 28 años recibí varios mensajes, algunos los esperaba otros me sorprendieron como el de mamamono que me escribió a la noche, durante el día y también para avisarme que iba a llegar más tarde a la fiesta que organicé en mi casa. "Médico" me dijo.  Cuando llegó brindamos y nos reímos. No le di importancia en ese momento. No, hasta un par de semanas después y unos días antes de que termine el 2011 en que uní información o intenté hacerlo. Aun no puedo nombrarlo. No recuerdo ni el mail ni el nombre exacto. No quiero. No lo acepto. Digo "no" todas las veces que quiero. No.
Mamamono me golpeó la cara con fuerza. Sus 4 ó 5 líneas que decían que por un tiempo indeterminado iba a estar ausente me hicieron llorar y me enojé un poco hasta que logré correrme del centro, del mío. Propio. Para empezar y lograr tener otra percepción del alrededor, de lo cercano, lo próximo. Del contorno. Mío no, de los demás, de todos. Empecé a seleccionar y descartar.

En el 2011 me sucedieron muchas cosas buenas - en portugués se dice "coisa boa"- Lindo, ¿no? Todo cobró mayor significado a fin de año cuando esas cosas habían comenzado, transcurrido y finalizado. Ahora entiendo que lo bueno que uno genera, si quiere continua y no termina nunca; con tenerlo en la cabeza es suficiente para que no se acabe y en la práctica uno puede unir las cosas que van sucediendo, relacionarlas y darles esa característica que puede covertirlo en coisa boa; aun si "culturalmente" no es "bueno". Se trata de cómo uno se detiene a observarlo y la reflexión que le sigue a eso. 


El 6 de junio de este año perdí un avión. Llovía desde hacía varios días y estaba en otra ciudad bastante similar a Buenos Aires pero desconocida. Nueva. Una ciudad de la que recibí malas referencias y comentarios desafortunados antes de viajar y que aun habiendo perdido mi viaje de regreso a Buenos Aires y de pasar horas sola y un poco desanimada sobreviví con la certeza de que São Paulo jugó conmigo, me obligó a que me esforzara por dejarla y casi lo logra y me quedo. Se enamoró de mí y me despidió para esperarme otras veces y logró que regrese.


martes, 22 de mayo de 2012

Cap III: Celeste devaluada


Cuando mis papás vienen a visitarnos a mi y a mi hermana a Buenos Aires, nos gusta salir a pasear. Recorremos casi siempre los mismos barrios la mayoría de las veces nos dedicamos a conocer algún rincón nuevo de la ciudad. Nuevo es una manera de decir, lo que más nos gusta en realidad es ver las partes más viejas de la ciudad... La Boca, Recoleta.
El último fin de semana, a pesar de que la  tarde no ofrecía mucho sol, estuvimos almorzando al aire libre, después recorrimos Plaza Francia y Celeste se emocionó con unos cachorritos dignos de ser hijos de Niké, no la pudimos convencer de que se lleve uno para Chivilcoy y seguimos viaje, antes de ir a casa a ver el partido de Boca, nos metimos al cementerio de la Recoleta. Desde que vivo en Capital Federal, nunca había entrado y lo recorrimos un poco. Es muy pintoresco, llegamos a las tumbas y bóvedas de algnuos próceres y personalidades, también a una de las más visitadas, la de Eva Peron, llena de flores de plástico de todos los colores.
Antes de irnos, mi papá ya nos esperaba afuera, fuimos con Sofi a buscar a Celeste que se había escapado por alguno de los pasillos angostos y nos llamaba a las dos para mostrarnos... una tumba más, anda a saber de quién esta vez. 
Cuando caminábamos hasta la entrada me pregunta, toda risueña y sabiendo casi con certeza que mi respuesta iba a ser efectivamente un NO.

- "Si te pagan un millón de dolares, te das dos o tres vueltas sola, aca a la noche?"
Agregue al NO un "Ni loca". Y le retruqué sabiendo su respuesta... - "y vos?" y me dijo: "por un millon me quedo toda la noche a dormir, las vueltitas te las doy por dos lucas"
- "Cuanto es dos lucas? dos mil dolares?" - le pregunté.  Antes de que termine de hablar, me dice: - "sí, pero por dos mil pesos arreglamos".
Y con Sofi estallamos en una carcajada.
Mi mamá no solo es valiente, porque estoy segura que se quedaría a dormir en el cementerio, también es una capa porque me hace reír siempre.

martes, 22 de noviembre de 2011

Babel III

14 de noviembre
Para Sofi, Malvi y Euge





Me contó mi hermana en medio del viaje que Euge se había enterado de algo feo. Las distancias no importan cuando ese algo hace triste a la persona, a un amigo.

De repente mi viaje de 15 días pareció un viaje más extenso. La gente me extrañó un poco, los más cercanos bastante. Y me lo demostraron de distintos modos cotidianos que me llenaron de alegría. Otras personas en cambio me extrañan ahora y desde hace tiempo porque me fui de sus vidas hace un rato, mucho antes de mi viaje.
La mala noticia de Euge no fue la única, hubo otras y pensando en eso mientras estaba en Luxemburgo me sentí cerca, quise abrazar a mis amigas y cantar y bailar ridículamente esa canción que más o menos dio inicio a este post para que no se sienta tan mal, para que pase el mal momento con risas y silencios... para estar ahí con ellas, todas juntas. Porque en realidad quería que estuvieran todas ahí conmigo aunque sea un día paseando en las callecitas estrechas, hablando en nuestro idioma. En castellano pero en nuestro queridísimo chivilcoyano, usando nuestras propias e "inventadas" palabras, nuestras frases. Riéndonos.
Dice la canción que... "un final puede ser un comienzo". Y lo es! quiero gritarlo porque ciertamente lo es. A veces es duro, es inesperado y no nos gusta y nos volvemos caprichosos porque queremos que todo siga igual porque es cómodo y es fácil. Pero no, un final es un cambio y los cambios son siempre positivos.

Mi viaje tenía un final: 30 de octubre. ¿Quería que durara más tiempo? sí, claro. Incluso llamé desde Alemania a la empresa aérea para cambiar mi vuelo e irme uno o dos días más tarde pero no pude. Después no importó tanto porque mi viaje no terminó ahí, volví a Buenos Aires y comenzó otra historia.
Hizo falta que me fuera un tiempito para encontrar el disfrute en las cosas simples que me ofrece "todo el tiempo" el lugar en el que vivo y saber que cada instante es único y que es uno mismo quien le da el significado correspondiente a cada oportunidad y saber que no se repite, que nada es igual que aunque es lunes cada seis días ningún lunes es igual al siguiente. Disfrutar un recorrido en colectivo, los rostros de la calle, la música que te ofrece en random el reproductor de mp3, una lectura, el sol en la cara, lo diferente. Es inmejorable. 



Cuando escribo escucho música, esta vez en mi repertorio musical, apareció "Amsterdam" de Coldplay  y dejó en mis oídos... "And time* is on your side, it's on your side now".


Me fui de Amsterdam y todas las demás ciudades, traje conmigo el recuerdo de todo lo que me ofrecieron y la promesa de todo lo que va a venir, de las futuras ocasiones. 

Time (tiempo en inglés): el tiempo es un período, es una época, es una ocasión, es la duración de las cosas, el tiempo es dinero diría mi amiga mamamono.
Para mí, el tiempo existe solo en nuestros pensamientos, a veces cuando nos acordamos de que nuestra existencia es finita.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Babel II

Mi único destino predeterminado en Europa fue Amsterdam mis expectativas eran bajas; era mi obligación estar ahí una semana y por eso elegí pasar los siguientes días en otras ciudades. Lo que me ocurrió fue que al ser la primera ciudad europea en la que viví,  me enamoré de ella. De cada una de sus partes, de la lluvia. Me enamoré del idioma inentendible, del frío, del agua. ¡Qué lindo y placentero es cuando algo te sorprende y te llena de una sensación tan difícil de describir! 
Porque si hay algo que disfruto son las sorpresas y en el viaje no paré de sorprenderme. 
Desde hace más de un año, en mi vida hubo finales y comienzos casi continuamente, los reconozco ahora a la distancia. Finales hablados y sin hablar; comienzos esperados otros imperceptibles. Mi viaje a Europa tuvo un comienzo y un final pero no puedo determinar el comienzo.

¿Fue el 16 de octubre cuando me subí al avión? o ¿fue en julio cuando me enteré que iba a viajar? 
¿Y el final? ¿terminó mi viaje cuando volví a Buenos Aires?

El viaje comenzó y terminó, duró un tiempo que me permitió ver de otro modo tantas cosas, todas las cosas. Y eso significa que lo que empezó después del paseo recién se inicia y sigo andando. Sigo en eso.

martes, 8 de noviembre de 2011

Babel I

Buenos Aires, 06 de noviembre.

 Para Gabriel.

La canción en inglés comienza: "they say an end can be a start". Me gusta. Es una canción de ritmo sencillo y alegre y aunque habla del desamor y el dolor es positiva porque claro que sí. El final de algo es el comienzo de otra cosa, siempre.

De repente estoy en noviembre y falta un mes para mi cumpleaños. Noviembre, no posteo desde agosto y sin embargo para mí la útima vez que publiqué en el blog fue ayer, hace algunos días. El tiempo pasa a veces más rápido que otros momentos, lo puedo sentir.

Me pasé el tiempo del medio entre agosto y fines de octubre pensando en mi viaje, ese que hice a Europa tan inesperadamente. Y en los últimos momentos antes de subir al avión no hice más que pensar en algunas personas. Debo admitir, últimamente soy más sociable con los desconocidos y más antisocial con los conocidos. No pretendo hacer nuevos amigos simplemente no quiero hablar tanto ni escuchar tanto más.
Antes de viajar tuve ganas de ver, estar, reconocer a Gabriel. Me molesta todavía haber viajado tan lejos sin haber hecho un viaje de muchos menos kilómetros para reencontrarme con él, no lo acepté y se manifestó en un infinito deseo de verlo. Gabriel es ese intermedio entre la persona desconocida y la persona conocida y aun habiendo estado tantos años sin contacto puedo llamarlo amigo, puedo sentir que somos distintos porque tenemos diferentes pensamientos y opiniones y porque transitamos distintas etapas de nuestras vidas y hoy hablamos un poco menos que cuando recién volvimos a saber de nosotros pero aun así ansío verlo y reencontrar al Gabi de 5 años que nunca olvidé.

martes, 5 de julio de 2011

Las amigas de Nora

Para Gabriela y Guillermina.




El último jueves de junio no hubo sol en todo el día y a la noche el frío traspasaba -atrevido- cualquier ropa que cubriese el cuerpo; se sintió en la cara y en las manos pero no lo suficiente como para detener el tiempo nocturno que todavía quedaba en Buenos Aires.
El jueves. Los jueves son días de curso de fotografía y este último jueves cumplimos con la asistencia, no así con las fotos; sin embargo de una charla que comenzó en un taxi se hizo una conversación que no terminó sino hasta que cada una se durmió en su cama porque imagino y estoy casi segura que aun después de hablar tanto todavía existía en la cabeza de cada una de nosotras la risa, las fotos, el tango, el frío, la carcajada, el vino, el té con leche y las palabras.
Y todo generado por una visita, que nos llenó de energía positiva, de casualidades, de deseos y calma.
Casi casi nos hicimos amigas de Nora, mejores amigas. Casi que si se lo hubiesemos propuesto se sumaba con nosotras para comer en el bar Musetta, pero no hizo falta, la llevamos con nosotras en el pensamiento, cada una se llevó un poco de ella, cada una se sintió la Nora divertida que fotografió el último disco de Divididos, la Nora groupie que seguía a Illya Kuryaki en cada show y disparaba sobre sus ídolos, la Nora que está orgullosa de no saber utilizar tres flashes en las producciones que hace... esa la que nos habló de igual a igual.

Las fotografías no llevan paréntesis, no se relatan, no se explican. Se hacen pero también se llenan de "cosas". Esta fotografía que ahora transito no necesita explicación ni epígrafe, se llena de momentos, buenos momentos como este.

miércoles, 1 de junio de 2011

fusilli funghi

El sábado a la noche fui a cenar a un restaurante de Palermo, me enamoré fugazmente de un hombre de camisa a cuadros que cenaba con su novia y como la primera vez que visité el lugar de comidas, me enamoré toda la noche del chico que te da la bienvenida al lugar.

Sin embargo, dado que el hombre ya tenía chica y el recepcionista le sonreía a todos y no solo a mí, me dediqué a observar a una pareja.

No me anamoré de ellos instantánemente, no fue amor a primera vista, no me dio el tiempo ni siquiera para sentir cariño, aprecio. Esta vez no sentí celos, no.

La receta de los fusilli es así: 1) Lo primero que se debe hacer es poner a hervir bastante agua con un poco de sal en una olla, echar la pasta, dejar que hierva nuevamente y cocinar los fusilli 9 minutos o hasta que estén al dente.
Para una chica que no sabe mucho de cocina porque vive sola y cocina lo más fácil. Menú para uno. Tiene hambre y quiere ensuciar lo menos posible; queda clarísimo que no va a amasar la pasta, va a la pastería más cercana y compra los tallarines que le parecen más ricos y que le recomienda el señor que la atiende. 
Los de al lado, no comieron pasta ni carne, no tomaron vino ni gaseosa. Se pasearon entre la gente, y bebieron en la barra y después volvieron y cada uno se sentó frente al otro, al lado de la ventana; entre mi mesa y la de la pareja de los besos en la mano. Esta última llegó, el hombre (el de camisa a cuadros del que me enamoré brevemente) se adelantó y le abrió la puerta a su novia, se acerco a la recepción y preguntó por su reserva, ambos esperaron en la barra mientras charlaron animadamente. Ella sentada en la única banqueta que quedaba libre, él parado a su lado.
Entonces la receta de los fusilli es así:
1)Primero limpiamos, troceamos y escurrimos los champignones. Picamos finamente los ajos. En una sartén, ponemos a fundir la mantequilla y tres cucharadas de aceite. Cuando esté caliente echamos los ajos y salteamos unos minutos. Luego agregamos los hongos, un poco de queso parmesano y removemos bien.
Las dos parejitas treintañeras se sentaron a la mesa, no sé qué comieron los de los besos en la mano, asumo que pastas y bebieron vino, estoy segura que sí.
Los que caminaron entre las mesas, compartieron una sola porción de algo, desde mi lugar se vio escaso. El se sirvió en el plato, ella comió desde la fuente. Pienso que él comió más que ella mientras charlaban y alternaban sorbos de un líquido amarillento con miradas cercanas, nunca besos.
De repente el tenía la mano de ella tomada con sus dos manos. Parecía que la apretaba, los dedos; el brazo de ella vestido y estirado en toda la mesa. 
La otra pareja, la de los besos en la mano ya no estaba. Los vi charlar un par de veces con la camarera. Incluso ella se incorporó para saludar a unas chicas que estaban en el lugar. Solo quedaban las copas y la botella. 
2)Cuando los champiñones están sofritos agregar el vino y dejar que se evapore un poco. Apagar y agregar la crema y el yogourt y sazonar con la nuez, sal y pimienta.
Cerré los ojos un momento justo cuando mi hermana hizo una foto mía junto a mi mamá y cuando los abrí, vi cómo con violencia la chica se soltó de la mano de él. Le dolió más a ella y escuché: - "No te pongas mal". Ella tiró la campera y la bufanda de él sobre la mesa y se le deformó la cara. Se abrigó y se quedó inmóvil mientras sus ojos se ponían cada vez más vidriosos. 
2)Mientras tanto, en otra sartén con tres cucharadas de aceite, acitrona el resto del ajo y la cebolla, agrega los hongos,las hierbas, el vinagre y salpimenta.
La pareja de los besos en la mano, no había desaparecido. Estaba haciendo sociales en un rincón del jardín del restaurante. Hacía frío pero ellos no lo sentían, yo tuve que cruzar el jardín para ir al baño y desorientadísima, me metí en la cocina. Ellos solos, a los besos, con amigas que charlaban y se reían, ellos solos sin música, sin comida, sin vino, sin aire. Solos. 
Volví y me senté, la pareja que no hablaba estaba todavía ahí, inmóviles los dos. 

Primero quise ser la otra, la que el novio no se cansaba de besarle la mano. Quise reírme como ella, que él me mirara solamente a mí. Al mismo tiempo quise ser la otra, la inmóvil.
Pero enseguida supe que ya había sido las dos en otro momento.
Cuando volví a mi posición de testigo, quise borrar de la cabeza de la chica la frase: "no te pongas mal", quise animarla; decirle que si tenía ganas de insultarlo que lo hiciera aunque ella parecía tener más ganas de decirle que la abrazara. Creo que sentía un poco de verguenza, creo que quería que él se diera cuenta de lo que ella pensaba.
Quise decirle que sonriera, que no se enojara. Que hiciera un chiste, que lo besara. Pero no lo hice. Cómo saber si todas esas recomendaciones podían funcionar para que no se sintiera tan mal.

3)Servir con queso encima, rallado en hebras gruesas, un toque de aceite de oliva y listo.
La pareja de los besos se quedó ahí.
3)Revolver muy bien la mezcla y sacar la pasta sin escurrir ni enfriar ponerla en un platon con la salsa. 
Espolvorear queso parmesano y listo.
Los otros se fueron, se levantaron al mismo tiempo los dos. Ella juntó sus cosas y salió por el camino más corto y más despejado. El caminó con pasos irregulares, se detuvo y parado debajo de una arcada vio que ella ya casi estaba en la puerta de salida y no la siguió, atravesó una puerta, pasó entre las mesas.
No existen las recetas para que las cosas salgan bien, más sabrosas al menos. 
Me quedo con que lo importante es lograr ponerle nuestro "condimento" a todo aquello que pensamos y hacemos para que resulte algo disfrutable, placentero como la comida; no quedarnos con las ganas de probar nuevos sabores, no quedarnos con pensamientos atragantados, con lágrimas a mitad de camino. No dejar de hacer algo por temor a incomodar al otro; que mientras se haga con amor, siempre va a ser delicioso.


¡Espero que les guste y buen provecho!

miércoles, 2 de febrero de 2011

Vicronopios

Hace un año aproximadamente pensé y escribí sobre los libros y dije esto.

Ahora quiero pensar y escribir que lo que quiero compartir son los viajes, porque si es así: 

"Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios..."

Entonces quiero ser un cronopioS, quiero ser uno + uno, ser plural y hacer lo que más me gusta: hablarlos, fotografiarlos, oírlos, vivirlos, viajarlos...

domingo, 24 de octubre de 2010

I ♥ NY

Mañana a las 7:45 AM estaré volando hacia la ciudad que me quita el sueño, la que de tanto ver retratada en películas buenas, mediocres o malas me convenció de que tengo que estar ahí mismo, "viviendola" ahora, en este momento. 

No era antes y después... veremos. Pero ya no podía esperar más tiempo.

Me voy. Me llevo varias cosas muchas de ellas necesarias para estar allá. Otras seguramente de lo más innecesarias. Pero lo que no dejo por nada del mundo, son los saludos, los buenos deseos, la alegría y los nervios que los otros (amigos, familia) sienten por mi viaje a pesar de no hacerlo conmigo, ese modo de compartir me llena de felicidad.


Me quedo con la frase de una amiga, Laura que en otras palabras me dijo: "Sos New York".

Así me siento ahora, parte de la ciudad que me espera... ella me espera a mí.

Nos leeremos a la vuelta. Besos a todos.






sábado, 18 de septiembre de 2010

"... también pasa el león ..."

Cuando naciste yo comenzaba primer grado en el colegio y cuando a vos te tocó iniciar la escuela yo ya estaba terminando, pensando en un viaje de egresados a Córdoba con mis compañeros que nunca logramos concretar.
No sé si vos viajaste a los 12 años para esas tierras pero para ese entonces yo ya había viajado en avión a Bariloche, allá había visto por primera vez en vivo a Los Piojos y estaba en plena preparación para mi fiesta de egresados que ocurrió en medio de saqueos y "toque de queda", fue la fiesta más breve de la historia.
Y cuando vine a vivir a Buenos Aires, vos recién empezabas a conocer gente nueva del secundario o polimodal porque no sé cuál te tocó hacer. Cinco años de colegio que dan en total 18 para vos para mí 23. Para ese entonces, ya había sufrido varias decepciones amorosas, había tenido varias experiencias laborales y estaba terminando mi segunda carrera en la facu.
Vos empezaste lo mismo que estudié yo y cursabas muy cerca de mi casa pero te aburriste, o no te gustaban las materias y los profesores o me atrevo a decir que en ese momento y hasta hoy, no sabés qué querés en muchos aspectos de tu vida. Luego empezaste a laburar en el mismo lugar que yo pero aun así no nos conocimos hasta que nos juntó una fiesta de la que no me acuerdo casi nada, excepto el final y vos ya te habías ido. 
Pero eso fue el inicio y recuerdo cada detalle a partir de ese entonces, y los tengo guardados en mi memoria y no los cambio por nada pero están archivados en una "carpetita" con un rótulo especial para que no vuelva todo el tiempo a abrirla y querer ver el contenido y vivir de eso y quedarme como dormida en esa sensación de bienestar.

Todo lo anteriormente escrito, me lo contaste con más detalles, con nombres, con lugares, con fotos y lo ejemplificaste y me diste tus razones por las cuales hiciste o no algunas cosas y te escuché siempre y me encantó conocerte...
Pero hoy sé varias cosas; que te sentiste seguro y te diste cuenta que yo era real y cuando digo real, no es por sentirme especial, significa que me volví cotidiana y libre, no de libertad de disponibilidad, confiada no porque me lleve el mundo por delante y crea en mí, sino porque estaba segura de la relación.
Pero hoy entiendo, que cumplís 21 años y que me tengo que conformar con todo lo que me dijiste y las razones que me diste por las que no querés seguir compartiendo cosas conmigo. Que no recuerdo muy bien todas las conversaciones acerca de eso pero me quedo con una de tus frases, ni las más acertada, ni la que más me alivió, ni los "te quiero", claro... me quedo con: "quiero otras cosas".

Entonces y aunque no lo leas: Feliz cumpleaños, ojalá todas esas cosas que querés primero sepas cuáles son; consigas hacerlas, cumplirlas, lograrlas que sean infinitas y te formen como persona y te hagan más hombre; que hoy sé que a pesar de todo eso, nunca me vas a alcanzar, siempre vamos a estar en distintas etapas de nuestra vida. 

martes, 22 de junio de 2010

No soy yo, es Vicky

Subir al ascensor del laburo en el 5to piso, para bajar a buscar la comida o al kiosco y apretar desenfrenadamente el botón y que las puertas no se cierren, que entre una compañera de trabajo y te vea apretando el botoncito y la mires y le diga completamente segura y seria: "no funciona" y a pesar de lo que dijiste, sigas apretando frenéticamente. Y ella te pregunte: "Vick, ¿a dónde querés ir? y le digas sin reparo: "a PB" y te mire sin entender qué mierda te pasa y te diga "Pero estás apretando el botón del piso 5" y prácticamente tenga que arrancarte el dedo que casi dejas incrustado en el botón.

Cepillarme los dientes y después darle al enjuague bucal tragarme el líquido al mejor estilo "publicidad de CocaCola" como si en realidad me empinara la botellita de la gaseosa para matar mi sed y realmente creyera que destapando el Colgate Plax "destapo felicidad"...

Ir a la clase de gimnasia con un jogging holgado que solamente uso para el gym y sí, para dormir también, debo admitirlo.  
Estirar a morir y abrir las patas a más no poder. Llegar a mi casa y darme cuenta que el puto pantalón tiene un agujero en el medio del culo del tamaño de la provincia de Buenos Aires y tal vez un poco más. Y recordar que lo usaste varias clases seguidas. Desastre.

Qué luego de cuatro años de estar viviendo en el departamento que comparto con mi hermana. Sigan llamando y preguntando por Beatriz, la ex inquilina y que hace unos días, luego de dos llamados de dos personas distintas, con una diferencia de menos de treinta minutos. Atienda y sin dudarlo diga: "No, Beatriz ya no trabaja acá". Y me empiece a reír como tonta mientras el tipo me seguía preguntando cosas y le corte!

Llamar por teléfono a un amigo después de una fiesta para saber en qué se vuelve a su casa, para básicamente usarlo de remís y que me lleve a mi casa y a mis amigas también. Que me atienda y le diga: "Hola pa" y me empiece a matar de risa y deje esperando al desorientado amigo y que mis amigas me digan: "dale Vicky, hablá!" y le corte!

Tengo problemitas... qué novedad.

lunes, 19 de abril de 2010

Mañana de sol, bajo por el ascensor y si no me tiro es porque no es estoy de humor

Me acosté temprano para que levantarme a las 8 de la mañana no me resultara taaaaaan difícil. Me dormí al toque pero a las 4 y 17 de la madrugada me desperté con la sensación de que el sueño/pesadilla que acababa de terminar no era un sueño, era de verdad. 
Las peores pesadillas son esas en las que no hay "monstros", sangre, asesinatos, fantasmas, muertes... son esas en las que uno está de protagonista y la pasa tan mal que se la cree porque es tan real que hasta llora o se lamenta. Los demás personajes, situaciones y espacios son tan reales que difícilmente uno puede detenerse en medio del sueño a pensar: "Hey! esto es un sueño así que no me la voy a creer".  Yo no puedo lograr eso ni en sueños ni en pesadillas, en fin... me levanté angustiada, fui a la cocina porque tenía la boca seca y me serví el resto de soda que quedaba, desde el borde de un tupper una cucaracha se hacía la pelotuda y me quería hacer creer que estaba muerta, la reventé contra la mesada. Volví a la cama y la verdad es que me costó volver a dormir, no podía dejar de pensar en el malsueño en el que yo lloraba y escuchaba cosas que no quería oír. No pude evitar pensar que aunque fuese un sueño podía llegar a hacerse realidad.
Mi despertador sonó a las 8 en punto, me vestí y me fui, tenía que encontrarme con un tipo para hacerle una entrevista. 
La cita era a las 9, a las 9:02 yo todavía viajaba en el 109. Pero no me preocupé, pensé como una tonta... "va a ser fácil encontrar a un desconocido en una torre de oficinas, ¿qué hago? me pongo un cartelito que diga BUSCO A DANIEL C." Porque el detalle es el siguiente: cuando llegué a mi casa luego del laburo, el día anterior, me di cuenta que me había olvidado de anotar el número de su celu. 
Llegaba tarde y no tenía manera de comunicarme con el señor... ¿para qué fui? Entré al edificio y pregunté por él, ya se había ido. Mientras tanto, no paraba de recibir mensajes de "el pesado". 
El pesado es un tipo que hace una revista cultural para la cual escribo sobre cine.
Por supuesto que no le respondí ni un mensaje hasta que no llegué a la oficina. 
Camino a mi trabajo, me tropecé, traté de no pensar en la pesadilla, de no ponerme de mal humor, de no ser tan quejosa y lo logré.
Me senté en mi escritorio, lo primero que hice fue intentar comunicarme con el de la entrevista pero no me contestaba, enseguida me llama él, muy buena onda, acordamos para otro día. ¡Genial! 
Todavía tenía que comunicarme con "el pesado" para que simplemente "dejara de -entre otras cosas- querer ponerme de pésimo humor. Le mandé un mensaje, le pedí que por favor me permitiera enviarle una parte de la nota hoy y el resto al día siguiente a primera hora. Me responde: "no Victoria". Me colmó la paciencia el "NO" y el Victoria.
Ok, ¿querés tu notita? Ahora te la mando. (Obvio que no le respondí así pero me hubiese encantado). 
Mi respuesta vía mail fue:
"Te envío la nota, para las próximas notas las películas las voy a elegir yo porque sino pierdo tiempo buscando películas que no existen y ya te dije que si no veo una película no puedo hacer una nota sobre la misma".
 
Apreté enviar y pensé: "cuando te vea te voy a cagar a palos". 

Después con tranquilidad chequeo mis otros correos, tengo 17 mails en hotmail. De los 17 ninguno es de interés. En doce horas 17 mails... todo basura. 
Y entre tanta basura, tengo un mail de Martu,  la mamá de Iván que, dicho sea de paso, me manda, a razón de 10 mails por día que son cadenas y que por lo tanto borro sin leer.
Pero hoy, abrí uno que no tenía asunto, que justo estaba debajo de una notificación de FB y que se abrió directamente. 
Y entonces ¿Qué leo? Nada. El mail no tenía mensaje. ¡Tenía una foto tamaño baño de su hijo mayor, Iván!

¿¿¿Me está cargando??? No, Marta es un amor... pero mandarme una foto del hijo en primer plano abrazando a su querida madre y a su hermano... ¿hacía falta? Gracias Marta, te adoro.

Conclusión: al hijo de puta de la revista le voy a mandar la parte que falta de la entrevista y como que no la publique voy y le corto las bolas.
De todas maneras, ando de buen humor, hasta cierto punto esto que pasó me da risa.
Me calcé los auriculares para escuchar música variada, "Claro de Luna" de Debussy qué hermosa canción...

Pero pienso: tendría que ser aun más ortiva/malaonda/maleducada/chota pero por ahora hasta ahí llega mi grado de maldad.

miércoles, 14 de abril de 2010

Mis "viajes" por Buenos Aires

Iba del laburo a mi casa, qué vaga, son menos de quince cuadras pero me tomo un colectivo y además después de estar ocho horas clavada a un sillón, me siento.
A un par de asientos de distancia, veo a un hombre que me llama la atención. No sé por qué, no era ni buen mozo, ni joven, ni vestía algo en particular. Además solo podía ver parte de su perfil y su nuca.
Cuando este señor se levantó para bajar en la siguiente parada descubrí que era nada más y nada menos que el mediatico "Mitch". (No vale poner cara de "y a ese ¿¿quién lo conoce??, porque vamos... todos lo hemos sentido nombrar y escuchar a "el señora" que lo acompaña en la foto gritarle: "No te lo voy a permitiiiiir" mientras le daba algunos golpes torpes)
Después me tocó a mí, bajé por Córdoba y Pueyrredón. Crucé la avenida y en el camino me crucé al hijo de un hombre que fue presidente de Argentina. Un chico alto, bien blanco, de pelo crespo y no muy oscuro. Se llama Carlitos Nair y los dos o tres segundos que pasó delante mío me bastaron para mirarlo y pensar: "¿tiene lentes de contacto? y ¿qué hace caminando por este barrio?, ¿será mi buen vecino?" pero... por favor, ¡tenía lentes de contacto! Qué horror...

¿Qué onda? 
o tengo muy buena memoria visual o tengo mucho tiempo al pedo para reconocer gente y ver incluso hasta el detalle de sus ojos falsos.

martes, 6 de abril de 2010

El juego de las diferencias

A veces me pregunto por qué quise (o quiero) tanto a dos personas tan distintas como Pepo e Iván, hasta el momento, dos personas importantes en mi vida.
Porque no es solo una cuestión de diferencia física, sus personalidades son distintas también.
Hace unos días una amiga me decía que ella no podía determinar el "tipo" que me atraía a mí, que sí podía hacerlo con otras amigas y pensamos en algunos con los que yo había salido y sí, la verdad es que no se parecen.
La charla me hizo recordar una misma situación que sucedió dos veces. Una vez con Pepo y otra vez con Iván y que representan un poco estás diferencias entre ambos.

Un finde más en mi ciudad, salida con amigos a un lugar (bar/boliche) que no me gusta.
Camino al baño, me encuentro con Pepo, me saluda y hablamos un rato. 

Ya no aguantaba las ganas de hacer pis.  Miro hacia los dos baños de mujeres y había en ambos, filas de alrededor de diez chicas en cada una. Iba a tardar algo así como un siglo. El pis se me salía, interrumpí la conversación con Pepo y le dije:
- ¿Me acompañás al baño? 
Pepo se rió y me dijo que sí. Le digo: - Pero acompañame al baño de hombres porque mirá- Y señalo las filas con las chicas que sufren de vejigas casi reventadas.
Pepo no lo duda y empieza a caminar mientras se ríe, lo sigo y observo que tiene el pelo super largo y que la camisetablancadeabuelo le queda hermosa. Llegamos al baño, no hay fila ni tipos con cara de mártir porque se están meando. 
Pepo entra al grito de: "Muchachos va entrar una señorita así que lo que no pueda ver, lo guardan, ¿estamos?" Y entra sin golpear al cubículo donde está el trono. Sale y me acompaña hasta la puerta. 
En los mingitorios había algunos tipos que miraban sin entender mucho. Pepo me dice: "No te preocupé, hacé tranquila que yo cuido que no entre nadie". Y se ríe. Cuando salgo, caminamos. 
Decidimos caminar uno delante del otro porque había mucha gente. Esta vez fui yo delante de él. Me dijo: "Yo te sigo" y caminé tranquila entre la gente, giré una vez y Pepo seguía detrás mío, di varios pasos más y cuando giré ya no estaba.
Seguí caminando y me encontré con mis amigos y bailé con ellos con la vejiga vacía. 
Me gusta pensar que se asemeja a la leyenda de Orfeo y Eurídice solo en lo que respecta a la situación. 
La realidad es que él no se hizo humo cuando giré sino no me hubiese encontrado semanas después y me hubiese dicho: -"Che, dónde te metiste el otro día, yo iba atrás tuyo pero de repente te perdí de vista y te busqué pero no te encontré".
 A veces me gustaría que esa leyenda de verdad sucediera.


La situación con Iván, fue así: 
Mismo lugar de salida con amigos, la misma cantidad de gente, las mismas filas llenas de chicas aguardando turno para orinar. Y las mismas ganas mías de hacer pis.
Estaba charlando con Iván, tal vez también bailando. Le digo: - "Ivano me acompañas al baño de hombres".
El, unos segundos después: "¿Vos estás loca nena?" y me miró con cara de enojado. Me dijo: "NO". Y yo odio los no. Entonces le insití, le juré que si no hacía pis iba a morir. Después de varios no, conseguí lo que quería e Iván me acompañó hasta el baño. Caminó entre la gente sacando pecho y rezongando. Llegamos. Me dijo serio y ofuscado: "Esperá acá, no entres por nada del mundo ¿me escuchaste?" Yo estaba pegada a la pared e intentaba espiar mientras él "tanteaba el terreno" como soldado en medio de Vietnam. Me arrimo, se da vuelta y me descubre espiando, me dice: "¿Qué hacés?" Estira el brazo contra mi cuerpo y me detiene con fuerza.
Estuvimos fácil quince minutos esperando que él me diera permiso para entrar a mear. Cuando constató que el lugar no estaba en condiciones me dijo: "No, no podés entrar Vicky, ¡hay hombres!" (Y sí, me imaginé, ¡je!).  
Quise entrar igual pero casi arrastrándome me llevo hasta el baño de nenas. Me dijo: "No me importa, vas y hacés la fila, yo te espero acá. Dale, andá a la fila y me quedo atrás tuyo". Hice la fila, puse la cara de culo como las demás y mientras esperé, me puse a charlar con las chicas; qué habíamos tomado, que cuánto pis se hacía cada una. 
Antes de entrar, giro y lo veo a Iván estaba ahí esperándome sí...  mientras se chamuyaba a una pendejita apoyado contra la pared.

lunes, 29 de marzo de 2010

Vicky, Lisandro y todos los demás

Ayer tuve una cita con Lisandro Aritimuño.
No me miró a los ojos pero me dedicó todas las canciones a mi y a Anónimo aunque no nos supieramos bien las letras, aunque no nos estuvieramos fumando un porro entre la gente.
Y aunque no estuvieramos cerca del escenario, lo vimos y disfrutamos cada momento del show.
Gracias Lisandro, love you honey!
Gracias Anónimo, te adoro amiga querida que supiste decir todo lo que disfrutamos el día domingo.

Dejo una canción para disfrutar:

lunes, 11 de enero de 2010

Frambuesa y brócoli

Hace unos días, me decidí a hacer lo que pospuse durante casi un año. Fui hasta un lugar a averiguar por el traductorado y/o profesorado de portugués.
Terminé mi día de oficina y fui a la parada a tomar el cole. Disfruté el viaje porque era un día soleado pero fresco y no me importó saber que soy bajita cuando me senté en un asiento del que me colgaban los pies, a modo de relajación los moví todo el camino, mientras escuchaba la radio.



Antes le pregunté al chofer:
- "¿Este cole va hasta Av. Del Libertador al 1500?" - y él me respondió:
- "¿Cerca de Retiro? Sí, sí" - Y me senté.


Cuando el cole pasó por Plaza Francia y luego dobló por la avenida me di cuenta que algo andaba mal. No era la avenida Del Libertador donde tenía que ir, era otra calle. Así que me bajé unas paradas después, ahí en una de las tantas esquinas, hay una confitería que me llenó de recuerdos al instante. Me detuve a recordar a René y luego seguí caminando.

Me acordé que un día de otoño, en ese café, René y yo tomábamos la merienda. No estoy segura pero creo que tomamos té, de lo que no dudo es que ambos comimos una porción de torta. El pidió de manzana y no le gustó y yo de frambuesa.
Habíamos hablado todo el finde, porque desde el viernes hasta ese domingo estuvimos juntos en diferentes partes de Buenos Aires. Ese día, unas horas antes, René me invitó a viajar con él a Córdoba pero le dije que no iría. Ahora me arrepiento un poco de esa decisión, no por él sino por mí.
En ese café, mientras se comía mi torta, me dijo con su casi perfecto castellano:
- "Vicky, ¿sabes qué? si me quedara aquí más tiempo, serías mi novia".

Me acuerdo de muchas frases más, me acuerdo de su voz y de su manera de hablar. Me acuerdo de sus gestos, y los gestos que tenía hacia mi persona. Recuerdo la primera vez que nos vimos.
A René lo conocí como a cualquier chico que se conoce en un boliche, no fue ni más ni menos especial, la única diferencia es que él era de otro país. Lo más gracioso de esa noche fue que le mentí y le dije que el chico que estaba conmigo era mi hermano, cuando en realidad era un amigo.
Recuerdo lo lindo que viví con él e intento no pensar en cómo terminó todo, porque lejos, fue una de las despedidas más dolorosas de mi vida.
Recuerdo a René y el otoño completo que vivimos juntos, los planes que me contó que tenía a partir desde ese momento y hasta dentro de diez años.
Antes, cuando recién había terminado todo y luego de un tiempo, no podía desprenderme de la historia. Todo parecía haber sucedido hacía sólo unos días cuando en realidad, ya había pasado más de un año. Ahora ya no encapsulo el tiempo, ya no cuento. La historia con él pasó hace mucho tiempo, fue en el 2007 y puedo decir que hace más de dos años y medio que lo conocí, lo quise y me despedí de él.

No extraño a René, a pesar de su inteligencia, de su sentido del humor. A pesar de sus modales y su bondad. No extraño sus ojos o su sonrisa.
Lo que extraño es el vínculo que se dio con él instantaneamente, esa manera en la que nos comunicábamos más allá de los idiomas o las ideas sobre el futuro. La espontaneidad en las cosas que hacíamos. Más allá de que siempre dijera:
- "No te enamores de mi Vicky, porque ya me tengo que ir a Alemania" -

No, no me enamoré de él. Lo sé porque si lo volviera a cruzar no estaría con él, lo abrazaría y le preguntaría qué tal sus cosas y si es feliz, con su vida ya planeada.
Me quedo con los recuerdos lindos que viví junto a él y lo que me dijo, con su llanto por lastimarme y hacerme triste. Me quedo con sus caricias en la panza, los rituales cariñosos de besos en la cara, con el cine que compartimos y la Plaza San Martín y cuando me cocinaba a pesar de que no se acordara de que no me gusta el pollo.

Y me quedo también con la torta de frambuesa y el brócoli.
Todo eso pensé hace unos días, hacía bastante que no pensaba en René.

Luego pude llegar a destino, encontré la dirección que no era lejos pero el lugar estaba cerrado. Tendré que volver el mes que viene. Contenta caminé un poco más y ni lerda ni perezosa emprendí otro viaje, tenía que encontrar las zapatillas que quería comprarme, me las debía...

Todo se trata de viajar, en cole, en avión o con la imaginación.

lunes, 19 de mayo de 2008

Gracias por el sushi

Bajo del 64 y camino rapidito por las veredas angostas de microcentro, ahí cerca de Avenida de Mayo. Y en esos cinco minutos que me lleva llegar hasta el aula me habla Carla Bruni, a veces Marisa Monte o alguna de las Calcanhoto (que no sé si son hermanas o qué vínculo tienen) pero me acompañan hasta que elijo subir por alguna de las dos hermosas escaleras de la facultad.
Yo sonrío y me abstraigo del humo de los colectivos y del miedo que me da que se caiga sobre mi cabeza un pedazo de balcón o pared de esos edificios tan viejos y abandonados. Llego tarde, me siento en uno de los últimos lugares del aula y escucho atenta a lo que dice el profesor, no hay nadie más allí para mí y yo sonrío.

Ahora no lo hago tanto pero cuando L volvió a Suecia, me dedicaba a repasar en mi mente cada momento que pasé junto a él.
Fecha exacta y lugar exacto. Contaba los días previos y posteriores a cada uno de sus llamados y de sus invitaciones, a cada uno de sus besos, sus caricias y al sexo.

Después de casi dos años dejé de contar, es más en noviembre, cuando L me avisó de su visita que no fue, me puse a contar los días que faltaban para que llegara… (Por favor que locura!) Pero desistí de la idea y cada vez que la ansiedad le ganaba a mi serenidad característica, cerraba los ojos y pensaba: solo quiero que sea abril ¡ya!
También dejé de contar porque es tortuoso saber que L se fue y acá la “cosa sigue”. Los lugares por los que caminamos, en los que comimos y donde nos abrazamos y besamos, todavía están ahí, no se fueron con él.
Acá donde lo conocí vivo.
leo sus palabras suecas y me desespera no saber qué escribe, veo sus fotos e imagino los lugares y las personas que conoce y no hay nada que desee más en este mundo que verlo, escucharlo, abrazarlo, besarlo y nada mas… quiero convertirme en el viento o en el agua que tienen el privilegio de rozar su piel. Quiero ser como la Sirenita de Disney y hacer un pacto con la bruja de tentáculos y convertirme en una persona sin voz y no poder hablarle pero quiero escucharlo; mirarlo desde lejos sin poder tocarlo pero intentar desesperadamente que me reconozca.
Porque no importa si existen hadas que inventen un hechizo para traerlo hasta mí, porque “la distancia no es cuánto nos separamos, la distancia es si no volvemos”.
Y aunque el olvido no exista… si no volvemos, no nos acordamos que existimos. No nos recordamos.


PD: Yo sé que en esta entrada iba a haber un video dedicado a L y para todos ustedes, pero me atrasé en postear por no poder aun hacer el video "más chiquito" y subirlo a la página, espero resolverlo en los próximos días.